SANTO DOMINGO.— El papel de la crítica cinematográfica en un
mundo dominado culturalmente por la imagen de la gran industria fue
el centro de uno de los encuentros teóricos más importantes de todos
los hasta ahora celebrados en el II Festival de Cine Global
Latinoamericano.
Entre los panelistas se encontraban Arturo Rodríguez, decano de
la crítica en la República Dominicana; John Anderson, crítico del
Washington Post y The New York Times, y Julie Salomon, exitosa
novelista y crítica de The Wall Street Journal, todos coincidiendo
felizmente en la necesidad de trabajar por la creación de un
espectador de mayor vuelo evaluativo frente a un cine que se
mundializa y marca el gusto gracias a sus altos presupuestos y
dominio de los mercados.
Lo ideal que sería preparar a ese espectador desde las más
tempranas edades mediante planes escolares, la independencia del
análisis crítico frente a las presiones de las grandes casas
productoras y medios de información, el papel de Internet, tanto en
su lado positivo como en la manipulación a la que se presta para
hacer pasar el gato por liebre con fines publicitarios, la ética en
el oficio y la imposición del llamado "gusto personal" del crítico
ante un público joven tan diverso que necesita ser seducido dentro
de un mar de confusiones, fueron algunos de los temas tratados.
Se puso de manifiesto en el debate que si bien pudiera haber
algunas diferencias entre la crítica que se ejerce en los Estados
Unidos y la que se hace de América Latina, son más las coincidencias
y dificultades que las unen.
Durante estos días, el Festival se ha seguido desarrollando con
la participación de una buena audiencia que ha tenido la posibilidad
de apreciar películas de calidad que dentro de pocos días serán
exhibidas en el 30 Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano, entre ellas La ceguera, de Fernando
Mereilles, motivadora de las más diversas opiniones; Fados,
de Carlos Saura, y la uruguaya El baño del papa, ganadora de
diversos premios internacionales.