Promotores de arte de la comunidad costera de Puerto Esperanza,
en esta localidad pinareña, sostienen el proyecto sociocultural Alas
de Colibrí, de gran repercusión por su convocatoria e impacto
ambiental.
Con vínculos desde 2007 entre programas similares de países
europeos como Alemania, sus integrantes trabajan en el rescate y
revitalización de las tradiciones, fundamentalmente las artes
manuales, entre otras manifestaciones.
Durante más de 20 años la casa de cultura en Viñales realizó
acciones en función de dar respuesta a su encargo social de
fortalecer el potencial de aficionados del asentamiento del litoral,
y para ello, junto a los vecinos reconstruyeron un local, usado
antes como vertedero.
Convirtieron el lugar en la Casa de Actividades "ALAS DE COLIBRI",
con una extensión de 207 metros cuadrados, y despejaron de la zona
los residuales líquidos y escombros.
Así contribuyeron a la descontaminación del medio ambiente, en
tanto hoy cuentan, con el concurso de los ejecutores del proyecto,
de una instalación para Alas de Colibrí, nombre en alusión a una
minúscula ave de los campos tropicales de América.
Allí el objetivo, opina Luís Miguel Martínez, uno de los
creadores, es elevar la calidad técnica de los interesados, con
ayuda de instructores de arte, en una sala de lectura, una de
exposiciones, el aula de artes plásticas, el recinto musical, el
teatro y un patio con capacidad para 100 personas.
Puerto Esperanza se localiza en la costa norte de Cuba, muy cerca
de Viñales; fue fundado en 1860, y su ampliación obedece a la guerra
de Independencia, pues su geografía le permitió prestar grandes
facilidades a la causa cubana, en la lucha contra la metrópoli
española.