Noches cubanas con el Cabaret Chat Noir

AMELIA DUARTE DE LA ROSA

El debut del grupo francés Teatro del Balcón con la obra Cabaret Chat Noir en los escenarios nacionales satisfizo, en buena medida, a los que asistieron a las dos presentaciones del elenco en el teatro Nacional de Guiñol, de la capital, y en el teatro Terry de Cienfuegos.

La puesta de Cabaret Chat Noir (gato negro en español), primer cabaret republicano francés, apela a un grupo de autores ilustres de la Francia del siglo XIX, como Emile Zola, Víctor Hugo, Luisa Michel, Arístides Bruant, Gastón Couté y Arístides Briand para cantar, actuar y reescribir las tragedias y utopías que se vivieron en la Comuna.

Con un gran sentido pedagógico y humorístico, heredera del realismo social de sus antecesores, la obra circunda las grandes ideas de la República que hicieron posible el estallido revolucionario.

De igual manera, los personajes, que rompen una y otra vez la cuarta pared, ofrecen la oportunidad al público de modificar el orden de la historia en una especie de interactividad lúdica que los convierte en diputados-espectadores de la Tercera República Francesa.

Cuatro versátiles actores, Serge Barbuscia, director del grupo, Aini Iften, cantante, Marina Carraza, bailarina de tango, y Patrick Licasale, acordeonista, alternaron, a turnos, la presencia en las tablas en un auténtico cabaret donde confluyeron la danza, la imagen cinematográfica de los hermanos Lumiére y canciones populares francesas como Nini piel de perro y Busco fortuna.

El espectáculo, estrenado en el 2005 con dramaturgia del propio director, recrea una atmósfera exuberante en torno a temas tan polémicos como la religión, la educación, la política, la moral y el sexismo en el contexto donde se sitúa.

Teatro del Balcón, invitado a nuestro país por la Cooperación Cuba-Francia, fue fundado en Avignon, en 1983, por la compañía de Serge Barbuscia.

"Esta es la primera vez que venimos a Cuba. Hemos adaptado la escenografía y la estructura del espectáculo con un personaje en español, que originariamente es francés, para el público cubano", explicó a Granma Barbuscia, quien además comentó sus experiencias en la región del Caribe con escritores contemporáneos.

El paso del elenco galo por nuestro país merecía una mayor promoción. Sin embargo, sus presentaciones conquistaron al público que, no por escaso, dejó de gratificar la función con exclamaciones y aplausos e incluso se aventuró con estribillos en francés.

"Un gran amigo me dijo una vez que lo importante es el público, no importa si mucho o poco, lo que importa es hacer lo mejor", expresó Barbuscia que también declaró sus deseos de trabajar, en algún momento, con actores cubanos.

La compañía, que ha contribuido al descubrimiento y la expansión de numerosos actores, a la vez que se ha consolidado como un espacio de creación emblemático en la activa vida teatral de Avignon, tuvo un efímero programa —solo una semana— que incluyó lecturas de textos de Víctor Hugo con música, canciones y un poco de baile en la casa que lleva el nombre del autor de Los miserables en el centro histórico de la capital.

 

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