De mano en mano, los más de 1,2 millones de ejemplares asaltaron
el miércoles las calles de Los Ángeles y Nueva York, con la noticia
del fin de la guerra en Iraq. La sospechosa edición de The New York
Times, con fecha 4 de julio del 2009, ponía en titulares muchas de
las demandas e insatisfacciones acumuladas entre los
estadounidenses, tras ocho años de continuos desaciertos y torpezas
comandados por George W. Bush.
En la portada del diario de 14 páginas de esmerada elaboración,
podía leerse una historia en la que se afirma: la "ex secretaria de
Estado, Condoleezza Rice, aseguró a los soldados que la
administración Bush sabía antes de la invasión de Iraq que Sadam
Hussein no tenía armas de destrucción masiva". Asimismo se informó
sobre la inminente nacionalización del petróleo para financiar los
esfuerzos contra el cambio climático y la creación de un modelo de
economía sana. Otro de los artículos servía a la mayor compañía
petrolera del planeta, Exxon Mobil, para aplaudir el fin de la
guerra en el país árabe y sostener que la paz es "una idea de la que
el mundo puede beneficiarse".
"Queremos que Obama y los otros demócratas estén seguros de hacer
lo que les pedimos que hicieran", dijo Bertha Suttner, identificada
como una de las escritoras del periódico, en un comunicado. "Después
de ocho, o quizás 28 años de infierno, necesitamos empezar a
imaginarnos el cielo", señaló en alusión a que el presidente electo,
Barack Obama, asumirá el cargo 28 años después de la llegada a la
presidencia de Ronald Reagan.
Detrás de la sátira, una vez más el grupo The Yes Men, conocido
por sus llamadas "correcciones de identidad"—que incluyen desde
suplantar a las autoridades de la Organización Mundial de Comercio y
anunciar su disolución, hasta hacerse pasar por portavoces de la
McDonald's—, ridiculizaba la reciente versión de Bush autocrítico y
arrepentido, para jugar a hacer la historia del mundo al revés, o
mejor, atreverse a enderezarlo.