Yunidis Castillo

Sin amor nada vale

Beijing en el recuerdo. Seis récords mundiales en dos años. Trabajar más con los nuevos talentos en la base. “Me siento una velocista hecha”

COTO WONG
cwong@granma.cip.cu

Yunidis Castillo llegó a los Juegos Paralímpicos de Beijing para sacarse la espina de Atenas’04, una justa que le dejó marcada durante cuatro largos años: regresó a casa convertida en la mujer más rápida del mundo en la categoría T-46.

La estelar atleta, amputada de su brazo derecho, puso de pie a todo un delirante estadio Nido de Pájaro en dos ocasiones consecutivas, pues en menos de 24 horas rompió sus propios récords mundiales en los 100 y 200 metros, con cronos de 12.04 (el anterior 12.16 en Río de Janeiro’07), y de 24.72 (24.93 en la cita carioca).

"Fue hermoso recibir tantas muestras de cariño de la gente, de los voluntarios, de mis rivales. Las personas se me acercaban, me tocaban, nos tomábamos fotos. Estaba realmente emocionada. Beijing será un recuerdo grande", me dijo días después la mejor atleta discapacitada cubana del 2007.

Foto: armando hernándezSu debut por la puerta ancha ocurrió en el Campeonato Mundial de Assen, Holanda, dos años atrás, cuando estableció en ambas pruebas sus primeras plusmarcas del orbe: 12.45 y 25.17, respectivamente.

En la actualidad su nombre es referencia obligada en las agendas de los preparadores foráneos, quienes ven en la ex judoca a una rival "inquietante" que en cada salida al óvalo deja su huella dorada en los libros de la historia.

Como consecuencia de un accidente de tránsito —se volcó el ónmibus donde viajaba—, perdió su brazo derecho truncando sus sueños, ilusiones y esperanzas de judoca, un deporte que ama tanto como el atletismo.

"Todo ocurrió muy rápido. Fue muy doloroso", me comentó.

La vida quita, y también otorga, Yunidis hoy vive intensamente con su discapacidad, algo que le enseñó el deporte, su deseo de imponerse y, sobre todo, el ambiente familiar.

Conversadora y alegre, siempre presta a atender a sus amigos, esta chica del reparto santiaguero Abel Santamaría y miembro de la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM) se considera una muchacha práctica, moderna y amorosa de las cosas bellas de la vida.

¿Cómo es que te vinculas al atletismo?

Antes del judo yo hice algunas cosas en el atletismo, pero después del accidente regreso al campo y la pista porque mi categoría, los 25 kilogramos, no estaba contemplada en las disciplinas para discapacitados.

Mi vida había cambiado bruscamente, lo sabía, estaba consciente de ello, pero yo ya tenía el bichito del deporte por dentro y no me iba a quedar en mi casa sin hacer nada.

Ese paso del judo al atletismo, ¿lo pensaste mucho o se dio de una forma natural?

Me dolió hacerlo, el judo era mi vida, tengo una relación muy especial con ese deporte, pero lo tomé de manera natural. No podía ser de otra forma.

Eres velocista y también saltadora, háblame un poco de esas dos modalidades.

En el 2000 tuve mi primera participación en campeonatos nacionales y a Luis Bueno, jefe de los entrenadores del atletismo para discapacitados, le gustó de la manera en que salté y me captó. Mi primera experiencia internacional fue en Argentina, a finales de ese mismo año, donde obtuve oro en los 200 metros y en el salto de longitud. No pude correr los 100 metros porque llegamos tarde a la competencia.

¿Esa primera medalla de oro te puso en el camino de la velocidad?

Me gusta el salto, aunque la vida me ha indicado cuál es el camino. En la velocidad he obtenido mis mejores resultados.

¿Cómo recuerdas al Campeonato Mundial de Assen, Holanda?

Fue mi primer gran evento, allí gané dos medallas de oro en 100 y 200, con topes universales. Un premio de la vida que me abrió las puertas a mi realización personal.

¿Qué piensas cuando vas al bloque de arrancada?

En tener una salida fuerte, buena. No tengo tiempo para pensar en nada más. Todo ocurre muy rápido.

Según tus últimas presentaciones, cada vez que corres implantas un récord del mundo: seis en dos años, ¿cómo lo logras?

Ni yo misma lo sé. Le pongo mucha atención a los tiempos que realizo en la preparación y en los controles internos. Con ellos hago mis cálculos y son los que me dicen si estoy o no preparada para alcanzar nuevas marcas. Eso me da confianza. Me cuido para evitar las lesiones.

¿Te gusta el baile?

Me encanta bailar reguetón y algo el casino. Me inclino más por el primero, porque es una explosión.

¿Tiene eso algo que ver con que eres una muchacha hiperactiva?

Sí, siempre tengo que hacer algo, estar en constante movimiento, sino me siento muy mal.

Orquesta preferida

Puppy y los que Son-Son. Su ritmo es muy movido, me contagia. También me gusta Haila, ella es tremenda.

Cuando viajas, ¿llevas algún libro?

Ahora tengo conmigo Cien Horas con Fidel, un libro muy interesante, nos enseña cómo pensar y ver la vida, de qué manera salirle al paso a ciertas situaciones; nos muestra un panorama del mundo que para las nuevas generaciones es de mucho valor.

Estás en casa en un día de asueto y decides ir al cine, ¿qué tipo de filme te gustaría ver?

Los de acción y de artes marciales. Se acercan a mi preferencia por el judo y la velocidad.

¿Te consideras una muchacha romántica?

¡Sí y mucho! Creo firmemente en el amor, sin él nada es posible. Todo lo que uno hace lleva siempre una gran cuota de amor. Si no es así, entonces nada vale.

¿Qué piensas de Londres 2012?

Beijing ya es una historia bonita, de mucha entrega y donde pudimos tener un magnífico resultado como delegación. Creo que deberíamos trabajar más con las nuevas matrículas de la selección nacional y con algunos exponentes de calidad en la base.

Si se hace, entonces podremos llevar a Londres una excelente delegación. Y no solo de atletismo, también de pesas, natación, judo y tenis de mesa.

Cuéntame de ese equipo de la velocidad que estuvo en los Juegos Paralímpicos.

Es un conjunto de jóvenes que pudieran tener mejores resultados en la justa londinense. La mayoría debutantes en Juegos Paralímpicos y lograron un desempeño muy destacado. Pudimos haber ganado más medallas, pero la lesión de Omara Durand, de solo 17 años, multicampeona mundial y parapanamericana, dio al traste con esto. Quiero hacerle un reconocimiento a ella, porque tuvo la valentía de competir lesionada y ubicarse entre los ocho mejores lugares, algo muy meritorio. Londres será su competencia.

Después de un largo viaje, cuando llegas a casa, ¿qué plato desearías que tu mamá te pusiera en la mesa?

Congrí con carne de cerdo asada o en fricasé, y yuca con mojo. ¡¡¡Es una delicia!!! Soy santiaguera, no lo olvides¼

¿Esperabas esos resultados en Beijing?

Me preparé muy bien y me sentía segura. Después de haber ganado la medalla de oro en los 100 metros, con récord del mundo, comprendí que podía hacer una buena carrera en los 200. Fue una competencia muy difícil, porque hoy el deporte para discapacitados en el mundo cuenta con suficientes recursos para prepararse y mis rivales mostraron una excelente forma competitiva.

¿Eres una velocista hecha?

Sí, solo me falta ganar más experiencia, mejorar en algunas cosas en los eventos, rectificar otras.

¿Cómo es tu entorno familiar?

Maravilloso. Soy la más pequeña de cuatro hermanos, dos por parte de madre y uno por parte de padre, todos me apoyan y comprenden mis decisiones, al igual que mi madre, que está constantemente arriba de mí. Siempre he sentido ese apoyo que es lo mejor que me ha podido pasar.

Te mencionaré un nombre: Miriam Ferrer.

Mi entrenadora. Es una persona linda y excelente preparadora. A ella le debo mis resultados. Es el alma de los velocistas discapacitados. Nuestras relaciones son inmejorables. La quiero muchísimo.

 

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