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— Por efecto del calentamiento global el otoño e invierno ruso,
fríos por naturaleza, son cada vez más cortos y cálidos, sin
mencionar la rezagada caída de la nieve.
Como cualquier zona del planeta, Rusia no está exenta de las
consecuencias directas del cambio climático. La temperatura máxima
registrada ayer clasificó como el día más cálido en los últimos 126
años. La media marcó 8,9 grados centígrados.
Los récords de temperatura reportados este otoño en la capital
corroboran los efectos del calentamiento global sobre nuestro país,
explicó el director general del Buró Meteorológico de Moscú, Alexei
Liajov.
Indicó que la semana inició con un drástico calentamiento del
aire de hasta ocho grados centígrados, luego de un largo
enfriamiento típico de otoño. Ya en septiembre se había detectado un
indicador de 1,1 grado por encima de la norma habitual.
Según los expertos, este octubre pasó ser el más caliente en todo
el período de las observaciones meteorológicas en Moscú y segundo a
nivel de Rusia después de 1967.
Noviembre si mantiene ese comportamiento anómalo puede seguir la
preocupante tradición.
Este año como el anterior las precipitaciones de nieve han
tardado y hoy muchos rusos se preguntan si recibirán el 2009 con un
tiempo seco, inusual para esa época.
Los pronósticos, empero, son alentadores con respecto al invierno
helado y con nieve que todos esperan aquí, aunque corto, aclaran.
En lo que va de otoño el territorio europeo ruso se mantiene bajo
la media promedio de cuatro a cinco grados por encima de cero y en
la parte asiática de seis a siete grados centígrados.
Para el director del centro de Meteorología Roman Vilfand, la
causa de estas temperaturas anómalas está en un traslado de
corrientes cálidas desde occidente al este de Europa, que desplazan
a la masa de aire polar.
Dijo que en tales casos el norte queda cerrado con esta cortina y
el aire frío no puede penetrar al sur.
En cuanto al invierno, Vilfand indicó que con un 60 por ciento de
probabilidad la temporada será más fría que la anterior (nunca como
2005-2006), pero auguró la llegada de la nieve a Moscú entre el 15 y
20 de diciembre.
Otros pronósticos indican que una capa fina de poca consistencia
cubrirá la capital y regiones aledañas para el 20 de este mes,
provocada al parecer por las intensas lluvias que se esperan.