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La lucha por los derechos de la mujer en América Latina tiene su
principal impedimento en una cultura patriarcal arraigada en ese
continente desde los años de dominio colonial de España, según un
organismo de la ONU.
La discriminación de la mujer sigue siendo un problema extendido
en todo el mundo y profundamente arraigado en culturas patriarcales,
señala el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) en un informe
divulgado ayer.
Esa herencia es uno de los principales obstáculos en la lucha por
los derechos de las mujeres y en la defensa de la igualdad de
género, destaca el informe de la UNFPA sobre el estado de la
población mundial 2008 que circula en esta sede.
De acuerdo con el reporte de ese organismo de la ONU, los
movimientos en América Latina que tratan de poner fin a los abusos
contra las mujeres encuentran los principales impedimentos para
cambiar esa situación en las tradiciones culturales que apoyan la
violencia patriarcal.
El UNFPA propuso en su reporte que en la formulación de políticas
y procesos de programación poblacionales, los organismos
internacionales de desarrollo utilicen enfoques de sensibilidad
cultural.
A su juicio, esos enfoques permiten encontrar soluciones
creativas a partir de las tradiciones, pero sin aceptar
acostumbradas prácticas nocivas ni exonerar responsabilidades frente
a abusos de derechos humanos.
Al involucrarse en las realidades culturales es posible
cuestionarlas de una manera más eficaz y fortalecer las que sean
positivas, según ese organismo de la ONU.
En su reporte de este año, la UNFPA indica que 60 por ciento de
las mil millones de personas más pobres del mundo son mujeres, así
como dos tercios de los 960 millones de adultos que no saben leer ni
escribir.