Los colaboradores cubanos de la salud otorgaron hoy al Jefe de la
Revolución cubana Fidel Castro Ruz la condición de Comandante en
Jefe de los combatientes internacionalista por la salud de los
pueblos.
José Ramón Balaguer, miembro del Buró Político del Partido
Comunista de Cuba y ministro de Salud, recibió el obsequió con la
encomienda de hacerla llegar al líder cubano.
El homenaje tuvo lugar en el Palacio de las Convenciones, en
ocasión de las celebraciones por los aniversarios 45 de la
cooperación médica cubana con el Tercer Mundo y el décimo del
Programa Integral de Salud (PIS).
Yiliam Jiménez, vicecanciller, significo que el regalo está
conformado por una foto "de nuestro Comandante el cuatro de julio de
1970, cuando de inmediato donó su sangre para entregar a los
damnificados por el terremoto de Perú", afirmó.
Previamente Bárbara Doval, vicepresidenta de la Unión de
Periodistas de Cuba (UPEC), en su intervención realizó un resumen de
estas últimas cuatro décadas y media de de colaboración medica de la
Isla caribeña con el mundo.
Dijo que desde 1960 hasta agosto de este año, y a pesar de ser
Cuba un pequeño país sometido a 50 años de ininterrumpida, rigurosa
e implacable guerra económica por parte de los gobiernos de turno de
EE.UU., un total de 270 mil 743 civiles cubanos han brindado
asistencia técnica a más de 160 países y territorios.
Señaló que la primera ayuda medica internacional de la Patria de
José Martí se llevó a la práctica en 1960 en auxilio del pueblo
chileno tras ser azotado ese país por un fuerte terremoto, mientras
en 1963 se envió la primera brigada médica cubana al hermano pueblo
de Argelia.
En particular se refirió a la abnegada labor en esos 45 años de
los más de 185 mil profesionales y técnicos cubanos de la salud, que
han brindado sus servicios en 103 países del llamado Tercer Mundo de
forma desinteresada y con un alto sacrificio personal.
Patrick Dely, de Haití y graduado de la Escuela Latinoamericana
de Medicina (ELAM), agradeció la generosidad del pueblo cubano por
permitir formarse como médicos.
Cuba, en condiciones muy adversas y bajo un bloqueo genocida de
50 años por el Imperio, supo compartir con Haití no solo su techo,
su comida, sino también la instrucción con la misma calidad que hace
con sus ciudadanos.
El graduado de la ELAM Luther Castillo, de Honduras, los doctores
cubanos Alberto Riñag Vaz y José Ramón Ruiz, jefes de las misiones
medicas en Timor Leste y Guatemala, respectivamente, además del
periodista Haroldo García, de Holguín, entre otros, se refirieron al
profundo impacto social de las brigadas medicas cubanas en todos
estos años.
La ocasión resultó propia para entregar diplomas de
reconocimientos a un grupo de periodistas, instituciones y
organizaciones, que han impulsado esta epopeya humanitaria.
Balaguer, al clausurar el encuentro, expresó que la obra rendida
por la Isla en esta esfera demuestra que la Revolución cubana es
cada día más fuerte en el enfrentamiento al Imperio