La superficie cubierta de bosques en Cuba aumentó de manera
paulatina desde 1959, hasta llegar en la actualidad el 25,26 por
ciento del territorio nacional.
Esos índices sitúan a Cuba como puntera en América Latina y El
Caribe.
Un estudio de de la Dirección Nacional Forestal precisó que la
tasa de deforestación se detuvo al triunfar la Revolución hace cerca
de 50 años, y en la actualidad es uno de los pocos países en el
mundo con semejante tendencia.
Indicó que la labor de transformación en ese sentido está
dirigida a la satisfacción de necesidades de la economía nacional
para el surtido de madera.
También se efectúan plantaciones de carácter protector, entre
ellas en zonas de los cuerpos de agua y en cuencas hidrográficas.
Uno de los objetivos de alta prioridad es la restauración de los
suelos afectados por la minería a cielo abierto, en el norte de la
provincia de Holguín, la siembra de mangle en la zona
marítimo-costera, y la reproducción en viveros de especies
amenazadas.
Los expertos del sector insisten en la adecuada selección de
semillas y de sitios para la obtención de elevados niveles de
supervivencia y calidad de las plantaciones, al igual que el uso de
la biomasa proveniente de la foresta y de los residuos de la
industria.
Para 2015, Cuba aspira a tener unos tres millones 200 mil
hectáreas de bosques, equivalentes al 29,3 por ciento de su
extensión territorial.