Ese es un principio sagrado de la Revolución cubana, eso es lo
que nosotros llamamos internacionalismo —ha dicho el líder de la
Revolución—, porque consideramos que todos los pueblos somos
hermanos y antes que la Patria está la humanidad.
Sustentados en ese principio, como se puso de manifiesto ayer en
la mesa redonda La gesta internacionalista de la salud cubana,
la colaboración médica a otros países se ha desarrollado en dos
sentidos esenciales: la atención médica a poblaciones necesitadas, y
las acciones en materia de formación de recursos humanos para
garantizar el desarrollo sostenible de la salud en otros países.
Suman miles los trabajadores de la salud que en estos últimos 45
años —y son cifras en continuo crecimiento—, han ofrecido su
colaboración solidaria en la asistencia y también en la docencia en
las zonas más inhóspitas de países en prácticamente todos los
continentes. Y se cuentan por millones los habitantes de nuestro
planeta que han recibido hasta hoy los beneficios de esta cruzada de
humanismo.
Yiliam Jiménez, viceministra de Relaciones Exteriores, sostuvo
que la ética y modo de hacer en la esfera sanitaria con los pueblos
y por los pueblos reflejan, en esencia, los valores de la sociedad
socialista que nosotros defendemos, encarnada en nuestro personal de
salud.
Prueba de los resultados alcanzados hasta ahora son los alrededor
de 400 millones de consultas médicas realizadas a partir de la
presencia de más de 32 000 cooperantes cubanos en más de 70 países.
Asimismo, casi un millón de partos realizados, más de 2 millones de
operaciones quirúrgicas complejas y, a partir de la puesta en marcha
de la Operación Milagro, sobrepasan el millón 300 000 los pacientes
que han recuperado o mejorado su visión.
Para ello se ha creado una Red de Centros Oftalmológicos de alta
tecnología (51 en total) en prácticamente toda América Latina y el
Caribe, y un pequeño Centro en África.
En el campo de la docencia, hay casi 52 000 jóvenes estudiando
Medicina, a través del nuevo programa de formación o en facultades
creadas en diversos países y en Cuba.
Jefes de brigada en Honduras, Elis Alberto González Polanco, y
Yoandra Muro, en Guatemala, narraron sus experiencias.
Dos egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM),
inaugurada en 1999 en La Habana, se refirieron a su estancia en esa
universidad. Luther Castillo, de Honduras, dijo que la ELAM era un
espacio donde los oprimidos podían soñar convertirse en hombres de
ciencia, y subrayó que en Cuba "fuimos impregnados" de ese sueño de
Fidel de que una vez graduados retornáramos a nuestros lugares de
origen para "marcar la diferencia profesional".
Refirió que con apoyo de la comunidad han logrado crear lo que no
pudieron hacer en 211 años de presencia garífuna en Honduras: el
primer Hospital Popular, que inauguraron el 13 de agosto como regalo
al Comandante en Jefe. Nuestra gente tuvo que esperar más de dos
siglos para tener salud, dijo, y ello es un gran fruto de la ELAM.
Por su parte, Mohamed Kassoumi, de Mali, sostuvo que desde su
regreso ha estado practicando la solidaridad aprendida en Cuba,
partiendo de que se graduaron como médicos de ciencia y de
conciencia, con la profunda convicción de que hay que ayudar a los
pobres. Y muchas tareas nos están esperando, concluyó.
Elia Rosa Lemus, funcionaria del Consejo de Estado, mostró su
acuerdo con Mohamed de que muchas tareas nos están esperando, cuando
sabemos, dijo, que anualmente hay aún 400 000 niñas y niños en el
mundo que mueren por causas vinculadas al momento del parto, ¡y un
70% de ellas pudieran ser prevenibles!
Sin embargo, como ejemplo de lo que significa la ayuda médica,
refirió que en un país de África, donde en lugar de calentar el agua
hay que enfriarla por las altas temperaturas existentes, la labor de
nuestros internacionalistas ha logrado que no se produzcan muertes
infantiles desde hace un año. Este sería un ejemplo, comentó, de que
el cambio del mundo no está en el futuro, sino en el presente,
porque desde ahora es posible irlo cambiando.
La periodista Belkis Pérez Cruz hizo un recuento de la importante
labor informativa que han realizado los colegas de la prensa en la
transmisión a nuestro pueblo de las vivencias del trabajo que
desarrollan nuestros internacionalistas.
El moderador, Randy Alonso, cerró la Mesa con una cita de las
palabras de Fidel en la creación del contingente Henry Reeve, que
concluye diciendo: "(¼ ) Nosotros
ofrecemos formar profesionales dispuestos a luchar contra la muerte.
Nosotros demostraremos que hay respuestas a muchas de las tragedias
del planeta. Nosotros demostramos que el ser humano puede y debe ser
mejor. Nosotros demostramos el valor de la conciencia y de la ética.
Nosotros ofrecemos vida".