La controvertida marcha rusa, de claros tintes nacionalistas,
concluyó hoy con al menos más de 300 detenidos en esta capital,
durante las celebraciones del Día de Unidad popular, según reportes
de la policía.
Los festejos del 4 de noviembre, institucionalizado por el Estado
en 2005 como feriado, no han cuajado como fiesta de carácter
nacional en todos los estamentos de la sociedad rusa y hasta hoy
centran una enconada polémica en ámbitos políticos.
Entre los arrestados, según el departamento de interior de Moscú,
se encuentran el líder de la Unión Eslava, Dmitri Demushkin, y un
hermano del dirigente del polémico Movimiento ruso contra la
inmigración ilegal Alexander Belov.
Fuentes militares, citadas por la agencia Interfax, indicaron que
los detenidos corresponden a una de las marchas no autorizadas por
la alcaldía local.
Un desfile parecido con cerca de 400 manifestantes transcurrió
este martes por el sector del malecón moscovita en la calle Tarasa
Shevchenko, a un costado del céntrico y emblemático hotel Ucrania.
Esta marcha fue protagonizada por seguidores de la Unión Popular,
del dirigente progresista Serguei Baburin, e Imagen Rusa, cuyos
afiliados portaron banderas de la Flota Militar, de la Unión
Soviética, e iconos religiosos.
El vicepresidente de la Unión Popular, Víctor Alknis, dijo ante
cientos de simpatizantes que se puede luchar por Rusia y por
promover las ideas del renacimiento nacional sin golpear ni cazar a
personas con otro color de piel.
Otros partidos políticos como Rusia Unida, su ala juvenil Guardia
Joven, Nashi (Nuestros) y Liberal Democrático, realizaron desfiles
masivos por las céntricas avenidas y plazas de Moscú. Sólo el
partido Comunista de la Federación renunció a desfilar hoy.
Las denominadas marchas rusas tuvieron lugar además en San
Petersburgo, Novosibirsk, Krasnoyarsk, Chitá y en Vladivostok.