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La idea de celebrar en Vichy, Francia, la III Conferencia
ministerial europea sobre integración, con el especial componente
del controvertido tema de la inmigración, dejó un sabor amargo en el
ambiente.
Además de una manifestación pacífica de dos mil personas para
denunciar la política de inmigración de la Unión Europea (UE) y en
especial la muy criticada Directiva Retorno, fueron quemados cinco
autos, además de daños materiales a comercios y otros locales.
La marcha del Colectivo por una Europea de los Derechos Humanos
se desarrolló sin contratiempos, pero luego más de 200 personas se
enfrentaron a la policía, con un saldo de tres heridos en sus filas,
30 detenciones.
Se dio una protesta de personas disfrazadas de prisioneros de
campos de concentración nazis de la Segunda Guerra Mundial, en
alusión al escenario de Vichy, donde estuvo el régimen pro-alemán en
esa época.
De 1940 a 1945 fue la sede del gobierno francés que decidió
colaborar con el régimen nazi.
En Vichy se decidieron políticas para encarcelar y deportar hacia
campos de concentración a miles de judíos, españoles e italianos
antifascistas, comunistas, anarquistas, gitanos, homosexuales,
discapacitados, y otras personas que vivían en Francia.
Durante la Conferencia de la UE que termina hoy, el ministro
francés de Inmigración, Brice Hortefeux, afirmó que las políticas de
integración puestas en práctica en la región están agotadas.
Opinó que esa tendencia se observa en materia de alojamiento,
empleo, aprendizaje del idioma y escolarización.
La ministra de Inmigración y Emigración de España, Consuelo Rumí,
aseveró que su país toma en cuenta las experiencias de sus vecinos y
trata de aplicarse con los mejores métodos.
Para que la integración de los inmigrantes pueda tener éxito
requiere del esfuerzo de todos los actores implicados: de las
autoridades, de los propios inmigrantes y, por supuesto, también de
la sociedad de acogida, recalcó.