TORONTO.— Un realizador canadiense fue acusado de organizar un
homicidio con el único objetivo de filmarlo y poner de ese modo "un
toque de realismo" en el filme que estaba rodando, según reportó la
agencia ANSA.
Esta es la acusación que la policía promovió contra Mark
Twitchell, de 29 años, especializado en el cine de horror. Sus
apetencias cri¬minales, no caben dudas, fueron exacerbadas por la
degradación ética del arte en un sistema que para estimular las
ventas apela a los instintos más bajos de la especie.
El hombre fue detenido y acusado de homicidio en primer grado por
la muerte de Johnny Brian Altinger, un hombre de 38 años a quien el
director ni siquiera conocía.
Según la reconstrucción de los investigadores, el director había
tomado conocimiento por internet de su futura víctima, haciéndose
pasar por una mujer dispuesta a una cita el pasado 10 de octubre.
Allí la víctima descubrió que la compañera virtual no era una mujer
sino un hombre con el rostro cubierto por una máscara. El
desconocido lo agredió y lo asesinó, mientras la escena era grabada.
En casa del director fue hallado un guión que describe lo que el
cineasta quería hacer.