Han venido sin la licencia de su gobierno porque consideran que
nadie tiene derecho a imponer límites al amor entre pueblos
hermanos. La decisión podría costarles la cárcel, pero aseguran que
su compromiso con Cuba está por encima de cualquier riesgo.
El recuerdo, nítido aún, de la tragedia vivida en Nueva Orleans,
tras el azote del huracán Katrina, creaba una triste expectativa de
lo que podían hallar aquí; sin embargo, la realidad de la Isla, una
vez más, los ha sorprendido.
Esperábamos encontrarnos las calles cubiertas de lodo, la gente
abatida, pero todo está en orden. Hemos visto pueblos limpios, las
casas y las escuelas en proceso de reconstrucción, los niños
recibiendo clases, el policlínico trabajando. Ha sido una gran
sorpresa ver que Cuba está de pie, expresa el pastor Manolo de los
Santos González, quien está al frente de la brigada compuesta por
una veintena de personas entre albañiles, carpinteros, plomeros y
electricistas, que respondieron al llamado de la organización
religiosa.
Por nuestra experiencia en otras partes del mundo que han sufrido
fenómenos similares, pensamos que la situación sería parecida.
Después del paso del Katrina, los Pastores por la Paz acudimos a
Nueva Orleans. Estuvimos recogiendo cadáveres, agrega.
Afirma que, todavía hoy la ciudad aparece como si el huracán
hubiera acabado de pasar. Todo está igual. Las casas están
desbaratadas. El pueblo disperso por todo el país. Lo único que han
reconstruido es la zona turística, que sirve para seguir
enriqueciendo al gobierno.
Aquí, en cambio, explica el pastor Manolo de los Santos, no
parece que hayan pasado dos ciclones. "A pesar de la destrucción,
todo el mundo está trabajando. No se han detenido a lamentar los
daños, sino que están concentrados en lo que deben hacer para seguir
adelante. Eso es algo que queremos captar y llevarlo a Estados
Unidos, para que la gente sepa que la recuperación después de un
desastre natural depende sobre todo de la voluntad del gobierno y de
su pueblo."
Cuando hace poco más de tres meses, como parte de la Caravana de
la Amistad que Pastores por la Paz promueve anualmente hacia Cuba,
Manolo visitó a Puerto Esperanza, un poblado de pescadores al Norte
de Pinar del Río, no pensó que regresaría tan pronto.
"Al ver las noticias de los ciclones comprendimos que teníamos
que hacer algo. Enviamos cartas a otras organizaciones progresistas
y la gente respondió inmediatamente. La meta era conseguir 20
personas y se brindaron más de 50. Eso demuestra el afecto que
siente el pueblo norteamericano hacia Cuba."
Desde su llegada a Puerto Esperanza, el 21 de octubre, los
brigadistas han trabajado en la reconstrucción de la Escuela
Especial Santos Cruz, un centro que fue severamente castigado por
los vientos de Gustav y Ike.
"Hoy se ven cosas que hace una semana no estaban: el techo
puesto, las tuberías y el sistema eléctrico listos¼
", pero el mayor impulso lo transmiten con su presencia junto a los
damnificados, a riesgo de enfrentar severas sanciones cuando
regresen a su país.
"Los que estamos aquí no hemos pedido licencia al gobierno de los
Estados Unidos porque pensamos que ninguna administración puede
regular la manera en que debemos amar a los pueblos hermanos.
"Creemos que el bloqueo es lo más inmoral y diabólico que se haya
podido implementar contra una nación y que debe terminar. Por eso
los Pastores por la Paz venimos todos los años sin solicitar
autorización.
"Es cierto que cada vez nos causan más problemas. Nos amenazan
con multas. Nos dicen que nos van a llevar a la Corte, que nos van a
encarcelar. Pero nada nos hará renunciar a nuestro compromiso con
Cuba."