.— La XVIII Cumbre
Iberoamericana celebrada en San Salvador fue clausurada hoy luego de
tres días de debates acerca de la situación de la juventud, el
desarrollo y las alternativas ante la crisis económica mundial.
Los jefes de Estado y de Gobierno rubricaron la declaración
final, aprobada la víspera, donde expresan su disposición a
implementar políticas públicas dirigidas a garantizar los servicios
básicos a las nuevas generaciones.
La cita se caracterizó por las críticas de varios de los
gobernantes al sistema capitalista y el neoliberalismo, calificados
como responsables de las turbulencias de la actualidad y cuyos
efectos negativos impactan sobre todo a los jóvenes.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, propuso a sus colegas
la creación de una nueva arquitectura financiera internacional para
permitir a los países del sur ser realmente autónomos y dueños de su
propio destino.
Por su parte Evo Morales, presidente de Bolivia, señaló que
cuando a los capitalistas les va bien exigen respeto para sus
ganancias, pero cuando tienen problemas le piden al mundo entero
contribuir a su salvación.
La Cumbre Iberoamericana de San Salvador adoptó, también, un
compromiso y un plan de acción dirigido a reducir la pobreza, la
desigualdad y brindar oportunidades de educación y trabajo a los 150
millones de jóvenes de la región.
Durante el evento se aprobaron 14 declaraciones especiales, entre
ellas una de condena al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y otra
por la inmediata eliminación del terrorismo en todas sus formas y
manifestaciones.
El presidente de El Salvador, Antonio Saca, pronunció el discurso
de clausura donde enumeró los logros de la reunión y anunció que la
próxima cita regional tendrá lugar en Portugal, el año próximo.
La XVIII Cumbre Iberoamericana reunió a gobernantes y delegados
de los 22 países miembros de este mecanismo, quienes debatieron en
el Centro Internacional de Ferias y Convenciones de la capital
salvadoreña del 29 al 31 de octubre.