.— De putrefacción moral de
la Casa Blanca calificó el politólogo argentino Atilio Borón el
pertinaz bloqueo contra Cuba durante casi medio siglo.
Al abordar el tema hoy en el diario Página 12, opinó que la
reciente votación en la ONU, donde 185 de los 192 países miembros
aprobaron por decimoséptima vez una resolución exigiendo ponerle fin
no tiene antecedentes como repudio universal a las políticas de
Washington.
Señaló que el bloqueo constituye un escarmiento a Cuba por luchar
por su verdadera independencia y lo comparó con el castigo
ejemplarizante que esclavistas y conquistadores de España y Portugal
aplicaban con sadismo a quienes pretendían liberarse de sus cadenas.
Recordó también la enorme indemnización que Francia obligó a pagar
a Haití por su independencia en 1825, la cual terminó de cancelarse en
1947 para sumir a ese estado caribeño en la más absoluta miseria.
Pero Cuba no pudo ser igualmente doblegada, y eso no se perdona,
expresó Borón.
Acotó que para Washington, la Isla es un pésimo ejemplo que debe
erradicarse de la faz de la Tierra, y Venezuela, Bolivia y Ecuador
demuestran la malignidad del contagio, mientras otros gobiernos no
infectados con el virus de la autodeterminación y la dignidad nacional
coquetean con los rebeldes.
Subrayó que ni aún la devastación producida en Cuba por dos
gigantescos huracanes hizo que Estados Unidos pusiera temporalmente un
paréntesis a su criminal política.
Su reconstrucción, una empresa humanitaria por definición, se vería
facilitada si la Casa Blanca tuviera todavía un pequeño resto de
nobleza y moralidad y permitiera a La Habana adquirir los bienes que
necesita en Estados Unidos. Pero no lo tiene.
Aclaró que La Revolución Cubana no quiere regalos, sino comerciar,
pagando en efectivo y por adelantado sus compras, lo que favorecería a
empresarios y trabajadores de su vecino del norte.
De este modo, la isla deberá adquirir en tierras lejanas bienes
que, por el bloqueo y los fletes, terminan siendo carísimos. Será todo
más difícil, pero Cuba ha dado repetidas muestras de no arredrarse
ante la adversidad. Ahora podrá demostrarlo una vez más, concluye
Borón.