Varios medios de prensa estadounidenses
reflejaron los planes de los grupos neonazis blancos para asesinar
al candidato demócrata Barack Obama, pese a que éste le restó
importancia a tales preparativos.
El plan, según documentos divulgados en días recientes por la
Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), también incluía
el asesinato de 102 niños negros en el estado de Mississippi.
El agente Jim Cavanaugh, del ATF, precisó que dos hombres querían
que "su acto final fuera un intento por matar al senador Obama. No
creían que podrían hacerlo, pero morirían en el intento".
Ya en agostó último, durante la celebración de la Convención
Demócrata en Denver, Colorado, la policía detuvo a cuatro miembros
de un grupo de supremacistas blancos que planeaban un atentado
durante el acto final del evento en un gran estadio.
En 1978 apareció una novela del líder del grupo neonazi National
Alliance, William L. Pierce, intitulada The turner diaries, que
narra una sublevación ficticia en Estados Unidos, en la cual
rebeldes racistas se proponen derrocar al gobierno federal y
amenazan con utilizar armas nucleares contra las principales
ciudades estadounidense.
Los servicios secretos norteamericanos han vinculado este libro
con actos criminales reales ocurridos en la historia reciente, y
está confirmado que sirvió de inspiración a Timothy McVeigh,
ejecutor del atentado con bomba en Oklahoma en 1995, incidente donde
murieron 168 personas y más de 500 resultaron heridas.
Aquel sabotaje fue el más sangriento y devastador en la historia
de los Estados Unidos, antes que ocurriera el perpetrado contra las
Torres Gemelas el 11 de septiembre.
En 1986 los aparatos de espionaje descubrieron un plan de estas
agrupaciones paramilitares para asesinar al entonces presidente
Ronald Reagan, bajo cuyo mandato proliferaron estos sentimientos de
odio, racismo y violencia extrema.
La detención de varios miembros del grupo xenófobo República de
Texas en 1998, por conspirar para ultimar al presidente William
Clinton, avivó nuevamente las interrogantes sobre el potencial real
de estas milicias secretas para ejecutar con éxito un magnicidio, o
actos terroristas de gran envergadura.
Estadísticas recientes del Buró Federal de Investigaciones (FBI)
apuntan a que hubo un incremento de los llamados crímenes de odio
cometidos entre 2003 y el 2006, se aprecia que estas bandas están
pasando de una fase de resistencia, a una de ofensiva terrorista
generalizada, por lo que el problema lejos de mejorar, tiende a
empeorarse.
En 1999 el FBI publicó un estudio denominado Project Megiddo",
donde señala el incremento de la actividad de estos grupos y
pronostica que incluso pueden llegar a provocar un estallido de
violencia armada que amenace seriamente la seguridad nacional del
país, según destacó el diario The Washington Post en aquel momento.
Estas agrupaciones paramilitares irregulares constituyen hoy un
ejército bien entrenado con una membresía calculada en más de 100
mil efectivos.
Cuentan con una infraestructura logística que les permite
disponer de fusiles automáticos, lanzacohetes portátiles, explosivos
de última generación y en algunos casos también de armas químicas,
biológicas o radioactivas, según apunta el investigador David M.
Bresnahan, del World Net Daily.com.
Por otra parte, Joseph Farah escribió en su libro "Stop The
Presses: The Inside Story of the New Media Revolution" que esta
historia de violencia desmedida se repite en distintos momentos
históricos en Estados Unidos, como ocurrió en ocasión de las
trágicas masacres por parte de las autoridades federales de niños y
mujeres indefensos en Waco, Ruby Ridge.
Farah argumenta que son los oficiales del FBI los que dirigen,
alientan y pagan a sus informantes por la realización de actos
criminales en su afán por obtener información de valor sobre estas
huestes clandestinas, que siguen siendo impredecibles para las
autoridades aún hoy.
El número de agrupaciones de odio que operan en Estados Unidos se
ha incrementado en un 48 por ciento desde el 2000, según reportó el
informe anual del Southern Poverty Law Center (SPLC).
También esa organización que monitorea la actividad de estos
extremistas comprobó que el Departamento de Defensa ha dejado entrar
a sus filas a muchos de estos sujetos con antecedentes penales, ya
que cada día se le hace más complicado poder cumplir con las cuotas
de nuevos reclutamientos.
Ese centro aseguró que el miembro de la organización fascista
National Alliance, Steven Barry, exhortó a los jóvenes a que
entraran en los batallones de infantería ligera del ejército
norteamericano, ya que la lucha futura será urbana, casa a casa,
barrio a barrio, hasta que cada ciudad quede limpia de razas
extrañas.
El periodista John Kifner del diario The New York Times denunció
en 2006 la creciente penetración del aparato militar norteamericano
que llevan a cabo estos racistas, sin que las autoridades
gubernamentales jamás respondieran a las acusaciones expuestas en su
artículo, las cuales deberían ser motivo de preocupación para Obama.