Los más de tres millares de niños de la provincia cubana de
Guantánamo con necesidades educativas especiales reciben instrucción
y atención especializada.
Con ese objetivo existen 25 escuelas dedicadas a esa enseñanza en
el extremo oriental cubano.
Esa respuesta pedagógica a menores discapacitados constituye
prioridad para el sistema educacional de la Isla que, pese a las
limitaciones que derivan del injusto bloqueo económico impuesto por
los Estados Unidos, garantiza el equipamiento y material escolar
imprescindible para la instrucción de los infantes.
Las máquinas para la escritura Braille, esenciales en el proceso
de aprendizaje de ciegos y débiles visuales, figura entre los
costosos recursos asegurados por el Estado cubano, tras notables
esfuerzos por adquirirlos en el mercado internacional.
En muchos casos, los componentes de esos equipos son de factura
norteamericana y Washington prohíbe venderlos a la Isla, como parte
de su política genocida contra la Isla, la cual recibió este
miércoles contundente rechazo en la Asamblea General de las Naciones
Unidas.
A pesar de los intentos de la Casa Blanca por frenar el avance
victorioso de la Revolución, el Estado cubano se esmera para que la
educación llegue a todos por igual y mantenga los resultados que
exhibe en la actualidad, notoriamente superiores a los de varios
países del área.
Muestra de este desvelo es que, hasta en las más intrincadas
serranías, los niños cubanos con limitaciones físicas o
intelectuales tienen posibilidades de acceso libre y gratuito a la
enseñanza