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Agencias de las Naciones Unidas acuden hoy en ayuda de unos 20 mil
desplazados por el terremoto que sacudió la víspera la provincia
paquistaní de Baluchistán y que causó al menos 160 muertos.
Fuentes de la ONU aquí señalaron que las necesidades inmediatas
incluyen alimentos y agua, servicios de salud y albergue, y
pronostican que el número de damnificados aumentará, al igual que el
de los fallecidos.
Con intensidad de 6,4 grados en la escala de Ritcher, el
terremoto tuvo su epicentro en el área montañosa de Quetta, capital
de Baluchistán, donde todavía se buscan sobrevivientes en edificios
derrumbados.
La Organización Mundial de la Salud informó del envío hacia los
distritos de Ziarat y Pishin de dos camiones de medicinas y
suministros esenciales para unas 50 mil personas durante tres meses.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), entretanto, ofrecerá 700
toneladas de raciones de alimentos listos para consumir a las
comunidades afectadas, así como harina, aceite y sal para 60 días.
El director del PMA en Paquistán, Wolfgang Herbinger, dijo que es
necesario actuar con rapidez para la distribución de los alimentos
para llegar hasta las personas que más lo necesitan.
Ayer, el secretario general Ban Ki-moon expresó su tristeza por
lo acontecido en Paquistán y transmitió sus condolencias a los
familiares de las víctimas del sismo.
En esa declaración, Ban adelantó que la ONU está lista para
brindar su asistencia a los esfuerzos para dar respuesta a las
necesidades humanitarias creadas por el fenómeno natural.