Con 60 de los 155 títulos disputados entre República
Dominicana-83 y Marruecos 2006, Cuba domina ampliamente los
mundiales juveniles de boxeo que este sábado cerrarán su
decimoquinta edición en Guadalajara, México.
La primera medalla de oro para Latinoamérica la ganó el 48 kilos
quisqueyano Juan Herrera en el mundial efectuado en República
Dominicana en 1983.
Al certamen inicial, celebrado en Yokohama, Japón, en 1979 y
ganado por Estados Unidos no asistió ningún boxeador
latinoamericano.
La ya probada hegemonía de Cuba en esta categoría alcanzó su
punto culminante en el IX Mundial, La Habana 1996, cuando ganó ocho
de los 12 cinturones en disputa.
Fue la mejor zafra para los púgiles cubanos, pero no la única
asombrosa, pues de Estambul 1984 regresaron con siete medallas de
oro.
En el más reciente Mundial, hace dos años, arribaron a la ciudad
marroquí de Anabir con solo seis atletas y al retornar a casa lo
hicieron con cinco medallas doradas y una de plata, razón suficiente
para que este año viajaran a la ciudad tapatía como favoritos.
Buenos Aires-1998 fue plaza propicia para que Ucrania celebrara
el triunfo, con tres títulos, seguida por Rusia y Cuba con dos.
En cuadriláteros bonaerenses, el 57 kilos Héctor Pérez ganó el
único pergamino dorado de Argentina en estas contiendas.
Similar honor habían alcanzado en mundiales anteriores los
puertorriqueños Juan Molina (54 kilos), Carlos Febres (57), Aníbal
Acevedo (60) y Daniel Alicea (48).
Al dominicano Manuel Herrera se le sumaron sus coterráneos
Abraham Mieses (57) y Ángel Beltres (60).
A partir de 1983 los mundiales juveniles pasaron a efectuarse
cada dos años, pero no siempre fue así. El que debía la ciudad
puertorriqueña de Bayamón en 1991 fue adelantado para 1990 por
coincidir con los Juegos Panamericanos de La Habana, a decisión
permitió que el 67 kilos cubano Ariel Hernández, oro en Perú 1989,
repitiera el título en Bayamón, convirtiéndose en el único doble
campeón mundial juvenil de la historia.
Ello no habría sido posible en 1991, por sobrepasar el límite
permisible de edad juvenil, 18 años.
Estos mundiales han servido de catapulta a jóvenes que más tarde
triunfaron estrepitosamente en el boxeo amateur y profesional, de
ahí la importancia que la AIBA les concede.
Baste señalar que a partir de su primera versión en la urbe
japonesa de Yokohama hasta la actual en Guadalajara, jamás se ha
interrumpido el ciclo de estos certámenes.
Algunos de los monarcas juveniles que más tarde triunfaron en la
categoría de mayores fueron, entre otros, los campeones mundiales
profesionales Lennox Lewis, superpesado de Canadá, y Riddick Bowe 81
kilos, de Estados Unidos.
También los cubanos Héctor Vinent (63.5) y Ariel Hernández (75)
bicampeones olímpicos.
De los que abrazaron el olimpismo quien más lejos llegó fue el 91
kilos cubano Félix Savón, titular en tres Juegos estivales, hazaña
que comparte con su compatriota Teófilo Stevenson y el legendario
húngaro Laszlo Papp.
En Barcelona-1992 dio comienzo el reinado de Savón, quien barrió
después en Atlanta-1996 y Sydney-2000, y al igual que Stevenson
archiva, junto a los tres títulos, una docena de combates ganados al
hilo.
Savón no pudo prepararse para concurrir a los Juegos de
Atenas-2004 por rebasar el límite de edad requerido por la AIBA,
pero allí Cuba repitió el triunfo en los 91 por intermedio de
Odlanier Solís.