La dignidad no tiene precio

Ratifica Cuba su rechazo al profesionalismo

ALFONSO NACIANCENO
alfonso.gng@granma.cip.cu

Los éxitos del deporte cubano —como en otros campos de la vida nacional— han motivado la admiración de quienes reconocen sinceramente el esfuerzo de nuestro pueblo por abrirse camino, a pesar de enfrentar el bloqueo más prolongado de la historia.

Otros, en cambio, además de pretender obviar esas realidades, a lo largo de décadas han intentado socavar las conquistas que comenzaron a gestarse a partir del triunfo revolucionario de 1959, y hoy acrecientan sus ataques con el afán de desprestigiar y destruir una obra que ha calado muy hondo de generación en generación.

Desde el mismo momento en que Cuba erradicó el profesionalismo, en aras de fomentar el deporte como un derecho del pueblo, se inició el tránsito por un sendero conducente a la creación de valores éticos y morales en el hombre, educándolo en el amor a la familia y a la Patria.

De esta y otras verdades no hablan los mercachifles imperialistas, que ven al atleta como una mercancía expuesta en una vitrina. Solo les importa ingresar dinero en sus arcas, cercenando el derecho de los jóvenes a representar dignamente los colores de su país, pues una vez firmado el contrato pertenecerán al dueño del club, quien decidirá su destino.

Existen muchas más razones para sentirnos orgullosos de lo hecho por el movimiento deportivo cubano, de la libertad e independencia que nos otorgan sus victorias para repudiar con energía el profesionalismo, la comercialización, la compra de talentos, el soborno a los árbitros y otros funcionarios, el doping, y la nacionalización de jugadores con tal de alcanzar un sitial destacado en competencias internacionales, entre otras deleznables prácticas concebidas para lucrar en detrimento del juego limpio.

Es preciso estar bien preparados para defendernos de quienes pretendan involucrarnos en tan sucio negocio, ajeno a los principios. No olvidemos que, como ninguna otra nación en el mundo, a la nuestra se le aplica la Ley de Ajuste, que entre los nefastos riesgos que acarrea para quienes toman ese camino de la salida ilegal, también estimula el robo de atletas.

Esos mercenarios, como señalara Fidel en sus Reflexiones del pasado 26 de agosto, no admitirán jamás que Cuba "es el único país donde no existe el deporte profesional"; tampoco reconocerán que "es el único país que hace años creó una gran Escuela Internacional de Educación Física y Deportes de nivel superior, donde se han graduado muchos jóvenes del Tercer Mundo y donde estudian en la actualidad alrededor de 1 500 alumnos sin pagar un solo centavo."

Animados por la sana idea de ofrecer una ayuda desinteresada, hoy más de
6 000 entrenadores de primer nivel colaboran en 47 países, y no son pocos los que han dirigido a equipos ganadores de medallas en importantes eventos, en los que, incluso, han enfrentado con éxito a deportistas de la mayor de las Antillas.

Prepararse para responder a los retos que impone un mundo más hostil significa no dudar en analizar con objetividad los resultados y cuáles son las perspectivas de cada disciplina en los próximos años.

A pesar de las arbitrariedades, de los despojos en las decisiones en deportes de combates y otros, Cuba obtuvo 24 medallas en los Juegos Olímpicos de Beijing, mas es preciso avanzar con una estrategia para el nuevo ciclo 2008-2012, sin perder de vista que cada acción ha de estar encaminada a la formación de valores en los jóvenes, labor en la cual ocupan un lugar primordial el maestro (su calidad, ejemplo, ética) y la familia.

Comprometidos con el análisis al que les convocó Fidel a la sazón de la cita de Beijing, durante dos días intercambiaron criterios los decanos de las Facultades de Educación Física, comisionados, federativos y directores provinciales, junto al consejo de dirección del INDER, en el Centro de Convenciones Pedagógicas de Cojímar.

José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular del Comité Olímpico Cubano, puntualizó que Cuba aboga por un deporte puro, que defienda con dignidad la Patria, opuesto a todo tipo de trampas y fraudes. Queremos un deporte aficionado, que le garantice al atleta una profesión al concluir su carrera, un trabajo digno y el reconocimiento de su pueblo.

En una de sus intervenciones, Christian Jiménez, presidente del INDER, señaló que no podemos hablar de estrategia sin afrontar temas tan serios como el profesionalismo, la comercialización y el robo de atletas. Apuntó que nuestros deportistas son fuente de estímulo, símbolos del pueblo, poderosas razones para preservar esa conquista de la Revolución.

 

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