"En esta última operación no pudieron cambiarme el conducto
completo, tuvieron que ponerme un parche. La atención de los
médicos, de las enfermeras es muy buena. Siempre tratan de
resolvernos hasta donde pueden", dice.
El doctor Francisco Carballés García, vicedirector docente del
Cardiocentro, define su patología como "una cardiopatía compleja, de
las llamadas críticas en recién nacidos. La tercera operación fue
por problemas de obstrucción del conducto del ventrículo derecho al
tronco de la arteria pulmonar que se le había puesto: se fue
calcificando, se fue obstruyendo y hubo que reintervenirla. Ahí el
bloqueo desempeñó su funesto papel, porque tuvimos que crear
nosotros el conducto que le fuera factible".
Hace 22 años comenzaron las intervenciones quirúrgicas en la
institución médica. La existencia de un programa de atención al niño
cardiópata, que comprende al centro y a la red cardiopediátrica
organizada en todas las provincias del país, ha dejado una marca
elocuente: disminuye significativamente la incidencia de la fiebre
reumática; aumenta la calidad de vida; el programa de diagnóstico
prenatal detecta más de un 80% de los casos, mientras el de
rehabilitación ha dado seguimiento a cerca de 4 000 pacientes —un
98,7% de ellos estudia o trabaja. Más de 1 000 son adultos.
Así se expresa el apoyo que hemos recibido del Ministerio de
Salud Pública y del Gobierno revolucionario, destacó en conferencia
de prensa Eugenio Selman-Housein Sosa, director del Cardiocentro.
Sin embargo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluye
a la institución en una categoría especial: como "hospital denegado"
el centro no puede comprar productos a determinadas compañías
norteamericanas que, en algunos casos, son las únicas que los
fabrican.
Neyda Toribio, madre de Danae, reclama la atención de los
implicados en la permanencia del bloqueo económico y financiero
contra la Isla. "Yo quisiera que mi hija se sintiera mejor —explica—
porque los médicos se sacrificaron mucho por ella en su operación,
aunque no pudieron cambiar el conducto completo. Ella se siente
bien, pero no todo lo bien que podría estar".
Para Maydolis Cepero, una joven que a los cuatro meses fue
operada y viene desde Las Tunas a chequearse anualmente, el bloqueo
es algo injusto para todos. "Las personas que tienen responsabilidad
con esa política no se comportan como seres humanos, son monstruos
que no miran, no analizan el daño que están haciendo, sobre todo a
los niños, que son los que más necesitan", insiste.
A las empresas NUMED, AGA y BOSTON SCIENTIFIC el bloqueo les
impide continuar suministrando los dispositivos utilizados en
procedimientos de diagnóstico y de tratamiento por cateterismo
intervencionista, que evitan muchas veces el riesgo de una
operación.
De acuerdo con el doctor Selman-Housein, a causa de estas medidas
no queda más remedio que someter a cirugía a algunos niños, y otros
están esperando, incluso desde hace varios años, la solución del
problema.
No obstante, los números dibujan un mapa del esfuerzo médico: la
mortalidad infantil debido a cardiopatías descendió de más de 3 por
cada 1 000 nacidos vivos en 1985, a 0,6 a partir del 2005. Por
encima de un bloqueo injusto, Nereida Toribio confirma su esperanza:
"Tengo seguridad en los especialistas, tengo la fe más grande que
puedo tener".