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Donde los minutos valen toneladas
Joel Mayor Lorán
Joel@granma.cip.cu
Tiempos como los que vive el país tornan innecesarios los
argumentos. Vueltabajo e Isla de la Juventud, territorios de los más
golpeados por los huracanes, precisan considerables envíos de
piensos, a fin de que sus empresas avícola y porcina produzcan al
ritmo requerido; lo exige la alimentación del pueblo.
Carlos
Alberto Benítez tiene un claro concepto del aprovechamiento de la
jornada laboral.
Por tanto, la Empresa Productora de Piensos de Ciudad de La
Habana, encargada de abastecer a ambos territorios en esta
circunstancia, redobla esfuerzos con tal de satisfacerles.
A semejanza de otras industrias, los vientos de Ike hicieron
volar los techos; la lluvia y la falta de energía eléctrica han
interrumpido la producción; parte de la materia prima se mojó y hubo
de trocar su destino. Mas, no renuncian a las metas propuestas;
decidieron que después de haber llegado tan cerca no iban a
renunciar.
Motivos sobran: compromiso con la población a la que han de
llegar los huevos y la carne (de aves y cerdos, respectivamente);
cumplir con los clientes; y producir las cantidades adicionales de
piensos medicinados preventivos y curativos imprescindibles ahora.
Desde luego, todo lo anterior demanda aún más productividad.
Solo
entre tres arrimadores trasladan diariamente las 16 ó 17 toneladas
de calcio que se consumen, una carretilla tras otra.
MINUTOS PRECIOSOS
En unos minutos, Carlos Alberto Benítez perdería de montar
decenas de sacos más en un camión. Por eso, asegura que no abandona
su puesto para almorzar antes del horario establecido, ni regresa
fuera de este. Sabe cuán valiosa pudiera ser esa fracción de tiempo.
Recuperar los 10 minutos que estiman se pierden a diario
representaría 3,3 toneladas adicionales por día y más de 1 000 al
año. Carlos trabaja como ensacador en la fábrica de piensos de
Artemisa, pero ese ejemplo resulta igual de aplicable a la empresa a
la cual pertenece su industria.
No se trata de una batalla meramente contra el tiempo, ni tan
solo en busca de elevar la producción, sino también la productividad
del trabajo, único camino para acrecentar la riqueza, como ha
señalado el Comandante en Jefe Fidel Castro. Solo de esa fuente
puede provenir el incremento de salarios o la disminución de los
precios.
En cualquier centro laboral, numerosos factores influyen sobre la
productividad, cómo mejorar la atención integral a los trabajadores,
motivarlos y capacitarlos; también la aplicación de la ciencia y la
técnica, pues el costo se reduce al modernizar la tecnología.
Y, por supuesto, es esencial acentuar la eficiencia en la
organización del trabajo. Un proceso mal organizado, aun con la
tecnología más avanzada y los trabajadores más competentes,
desperdicia tiempo, produce menos y desaprovecha recursos.
El fin radica en aumentar la producción, con calidad y menos
recursos (sobre todo reducir el consumo energético); incrementar el
aprovechamiento de la jornada laboral y ajustar la plantilla.
Por tanto, la empresa analizó sus potencialidades. Diversas
opiniones de los obreros confirmaron cuánto puede hacerse.
Según Olga Lidia Álvarez, directora general, una de las demandas
principales consistía en la instalación de mezcladoras horizontales
en la fábrica de Artemisa. Ahora obtienen 36 toneladas más en el
día, y 936 mensuales, siempre que no haya interrupciones. ¿Otra? Los
motores a 440 voltios. Y el ahorro de energía resulta notable.
Analizaron, incluso, que si consiguen disminuir las 107 horas de
roturas del 2007, a 68 este año, sumarán 1 140 toneladas al cierre
de diciembre. Y, hasta agosto, el índice de roturas descendía.
MANOS A LA OBRA
Semejante espíritu ha calado en la referida fábrica artemiseña.
Yo uso una manta en mi puesto; lo que se derrama puede
aprovecharse, no representa barredura ni merma. Tampoco pierdo
tiempo: el que trabaja sabe cuánto significan unos minutos, afirma
Carlos Alberto. De no actuar con esa conciencia no tuviéramos
resultados... y al lograr más producción se refleja en el salario.
Roberto Guillermo Cruz ya cumplió 66 años de edad y cuenta que
seguirá trabajando con el mismo entusiasmo. Los nuevos sistemas de
pago estimulan a realizar normas superiores.
"Cada día en el matutino damos prácticamente una asamblea, en
pocos minutos. Eso es participación y organización. Ahí se sabe
todo: qué materia prima vamos a emplear, cuántas toneladas hacer en
el día, si algo perjudica a un trabajador...
Tampoco nos paramos si demora en llegar una pieza de otra
provincia o del exterior; ideamos una similar y continuamos
laborando. Los últimos silos que se montaron disponen de un sistema
muy novedoso para la descarga de la materia prima, pero algunos de
sus componentes ha sido necesario reforzarlos en nuestra fábrica.
Tenemos proyectos: estudiamos unir los pasillos para ganar tiempo en
la comunicación y disminuir las roturas.
"¿Robo? Si bajas la guardia, sucede. Pero somos celosos con eso;
está organizado el sistema con todas las medidas".
MOTIVAR AL HOMBRE
Vladimir Rodríguez, técnico en control de la calidad, indica que
es el hombre quien puede sacarle más a la máquina. Con los precios
de los cereales en el mercado mundial, la conciencia determina.
Así que esmeran la limpieza del puesto de trabajo y colocan
mantas para colectar los derrames provocados por la tecnología
obsoleta y el proceso de producción, con tal de que no se conviertan
en barreduras; así, al cierre de agosto, habían disminuido tales
residuos en 8,5 toneladas con respecto a igual periodo del año
2007... solo que todavía pueden ahorrar más.
Heriberto Torres, jefe de almacén y secretario del sindicato,
alude al aprovechamiento de la jornada: diariamente se consumen de
16 a 17 toneladas de calcio, trasladadas solo entre tres
arrimadores. ¿¡Cuánto rinden esos hombres!? se pregunta y exclama a
la par.
Comenta, asimismo, sobre las mesas especiales de los viernes para
los ganadores de la emulación, cumpleaños colectivos mensuales y una
actividad trimestral que incluye excursiones con los obreros del
turno destacado y sus familiares.
Según Luis Medina, director de la fábrica Flores Betancourt, la
producción física está al 123% del plan, las utilidades rebasan lo
acordado y la productividad alcanza niveles superiores. Entretanto,
el salario medio asciende a 543 pesos, 50 más que lo previsto.
"Al disminuir las mermas, del 2,7% permitido a 2,5%, ahorramos 90
toneladas en el primer semestre. Reduciríamos aún más el índice de
roturas, si no fuera por la mala calidad de aseguramientos como
martillos, cribas y la no disponibilidad oportuna de otros recursos.
"Sin embargo, con el aprovechamiento de la jornada laboral y
turnos adicionales, hemos alcanzado un ritmo de producción
suficiente para acumular hasta agosto 67 840,9 toneladas, con 8 840
por encima del plan, que garantizan cumplir las 88 000".
El avezado director considera que al hombre es preciso
estimularlo: "emocionalmente, mediante la emulación, y
materialmente. El trabajo es duro e implica muchas horas". Esa ha de
ser la conjunción: motivar al obrero y unir todas las fuerzas y
talento en función de elevar la productividad. |