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El presidente ruso, Dmitri Medvedev, afirmó hoy que las nuevas
sanciones de Washington contra la empresa exportadora de armamentos
Rosoboronexport representan un caso de competencia desleal por
pretender marginar a este suministrador.
Es una decisión poco perspicaz que prácticamente no se dejará
sentir, aseguró el jefe del Kremlin, quien situó por encima de los
30 mil millones de dólares el monto de los pedidos en el exterior de
técnica castrense fabricada por la Federación de Rusia.
Medvedev sostuvo en una reunión con miembros de la Comisión para
la Cooperación Técnica Militar que la cartera de solicitudes se
amplió notablemente hasta alcanzar ese monto.
Según datos del 1 de octubre, las ventas al exterior de material
bélico desde este país rebasaron el volumen y el valor
satisfactorios registrados en igual etapa de 2007, de acuerdo con el
jefe del Kremlin.
La Federación rusa coopera en estos momentos desde el punto de
vista de la técnica militar con 81 países, concluyó.
En un comunicado oficial, la administración norteamericana
informó que desde el 23 de octubre ese consorcio ruso está sometido
a represalias al igual que otras 12 compañías de Venezuela, Siria,
Irán, China, Corea Democrática, Surcorea, Sudán y Emiratos Árabes
Unidos.
La Casa Blanca justifica estas medidas válidas por dos años con
la ley norteamericana denominada Acta de no proliferación hacia
Irán, Corea del Norte y Siria.
Acusa a las empresas sancionadas de supuestas actividades
relacionadas con los suministros a esas naciones de equipos y
tecnologías susceptibles de ser utilizadas en la creación de armas
de destrucción masiva, misiles balísticos y de crucero.
De acuerdo con el texto, el gobierno estadounidense prohíbe
cerrar acuerdos con los consorcios incluidos en la denominada lista
negra, venderles mercancías de uso militar y expedirles nuevas
licencias de exportación de productos sujetas a control
gubernamental.
Ante lo que denominó arbitrariedad, el ministro ruso de Asuntos
Exteriores, Serguei Lavrov, advirtió que esa acción perjudicará los
vínculos bilaterales.
El jefe de la diplomacia del Kremlin consideró equivocados a
quienes piensan que con esas medidas violatorias del derecho
Internacional Moscú se plegará a la posición de la Casa Blanca en
relación con el programa nuclear iraní.