.— Los países
iberoamericanos tienen más de 150 millones de jóvenes, sin embargo,
a pesar de la importancia de este grupo poblacional como motor del
desarrollo aún existen hoy enormes retos en materia de educación,
salud y empleo.
El tema acaparará los debates de la XVIII Cumbre de jefes de
Estado o de Gobierno, que sesionará a partir de este miércoles en la
capital salvadoreña.
Convencidos de que el crecimiento de un país pasa por la
inversión en capital humano, delegados de los 22 países miembros
tratarán de buscar soluciones a los problemas que afectan a ese
sector.
Según el informe Situación y desafíos de la Juventud en
Iberoamérica, elaborado por la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe, la población comprendida entre los 15 y 24 años
se caracteriza por altos niveles de heterogeneidad y desigualdad.
Una de las principales dificultades que enfrenta ese grupo en la
región es el desempleo, el cual -según estimados- es casi el triple
de la población adulta.
Recientes informes conocidos aquí señalan que en Iberoamérica hay
31 millones de jóvenes con trabajos precarios, 10 millones están
desempleados y 22 millones no estudian ni están buscando trabajo.
Entre las causas de este fenómeno figuran la falta de
oportunidades y el bajo nivel de escolaridad, ya que si bien en los
últimos años se extendió la educación primaria, aún falta avanzar en
el acceso a los niveles medio y superior.
El informe que analizarán los dignatarios plantea la necesidad de
fortalecer las políticas públicas tanto en educación, como en salud.
Entre los adolescentes y jóvenes iberoamericanos las principales
causas de muertes siguen siendo las vinculadas a fenómenos de tipo
social como la violencia, los accidentes, los suicidios, embarazos
precoces y las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.
De ahí la necesidad de abordar la salud como un asunto
prioritario y de una manera integral, donde se establezcan criterios
de diagnóstico y se de seguimiento a las necesidades y
características de ese sector.
Otro problema que afecta a la juventud de la región son las
migraciones, sobre todo a Estados Unidos, donde se exponen a
constantes riesgos, a las redadas y deportaciones y a la explotación
laboral por su condición de indocumentados.
No quisiéramos que el resultado de la cumbre sea una simple
declaración formal, sin propuestas formales para ser llevadas a la
práctica en el más breve plazo , dijo a Prensa Latina el dirigente
de la Coordinadora Juventud por Guatemala Eric Asencio.
Añadió que en este tipo de reuniones se habla mucho del tema de
la violencia y de las pandillas, las denominadas maras, pero muy
poco de cómo eliminar las causas reales de estos problemas.
Mientras, Claudia Hernández, de la Coordinadora Intersectorial
pro Juventudes de El Salvador, abogó porque la declaración final de
la cita cimera recoja las verdaderas necesidades y expectativas de
este sector.
Para estas organizaciones la Cumbre es un espacio en el cual se
pueden asumir compromisos concretos, teniendo en cuenta que los
jóvenes no son simples beneficiarios de las políticas públicas, sino
actores estratégicos del desarrollo.