Con una baja significativa en los mercados bursátiles del
planeta, el final de esta semana conmemoró los 79 años del llamado
jueves negro que desencadenó el crack de 1929.
A pesar de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo
decidió recortar su producción el viernes para elevar los precios
del crudo, el barril bajó a 62 dólares y las bolsas cayeron
nuevamente.
El índice industrial de Nueva York, Dow jones, se descalabró 5,35
por ciento, y aumentó su repliegue desde principios de año a 37 por
ciento.
También el Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, cedió 9,3
por ciento, y el Standard and Poor's 500 lo hizo 6,78 por ciento. La
especialista de Wachovia Securities, Gina Martin, advirtió que estos
resultados se deben al miedo en estado puro de los inversores,
opinión avalada con titubeo constante del parqué estadounidense que
lo mantuvo varias veces en el período cercano a un nuevo crack.
Al finalizar la última jornada los operadores temían un caos,
cuando los contratos a término sobre el Dow Jones tuvieron que
suspenderse tras una baja superior al límite autorizado.
Este es el momento de reconocer que Estados Unidos va a entrar en
su peor recesión en décadas, destacó Martin.
En el caso europeo, los efectos de la crisis en los resultados
empresariales y en la coyuntura económica volvieron a castigar sus
plazas en la semana.
La cotización del euro bajó más del seis por ciento y los ruedos
bursátiles cayeron entre el 13,48 por ciento del índice español Ibex-35,
el segundo mayor descenso semanal de su historia, y un 4,09 por
ciento de retroceso en París.
Con la moneda común a menos de 1,25 dólares, nivel similar al de
abril de 2006, el resto de las plazas también vivieron sus bajas.
Fráncfort cedió 10,16, Milán 8,16, y Londres 4,42 por ciento.
En cuanto a la evolución de las mayores empresas del llamado
viejo continente, las integrantes del índice bursátil Euro Stoxx 50,
que esta semana bajó un 7,85 por ciento, sólo subieron seis
compañías y decayeron cuarenta y cuatro.
Por su parte, en las plazas asiáticas Tokio se desplomó 9,6 por
ciento, debido a una espectacular alza del yen y las malas
expectativas de resultados de las potentes compañías japonesas.
Con estos valores el principal índice de la plaza nipona ha
perdido ya 12,02 por ciento en una semana y 32,08 desde el primero
de octubre.
Los operadores destacaron a Seúl como la peor plaza, con una
disminución de alrededor de 10,6 por ciento, donde el grupo Samsung
Electronics anunció un retroceso del 44 por ciento de sus beneficios
netos en el tercer trimestre.
De manera general todas las bolsas asiáticas cerraron en rojo.
Bombay perdió 10,96 por ciento, Hong Kong 8,3, Singapur 8,33,
Bangkok 6,96, Yakarta 6,9, Taipei 3,19, Sidney 2,6, Wellington 1,03
y Shanghai 1,92 por ciento.
Por los predios sudamericanos la semana también fue mala. Los
parqués sufrieron pérdidas de hasta 22.9 por ciento, en un ambiente
de incertidumbre por la crisis financiera internacional y los
temores de recesión.
La bolsa más afectada, también por causas locales, fue la
argentina, que padeció uno de los mayores resbalones de su historia.
Asimismo Brasil tuvo un duro impacto al ver retroceder al Bovespa
de Sao Paulo 13,31 por ciento.
Al tiempo, Perú suspendió sus operaciones en forma temporal como
precaución para evitar ser arrastrado por el derrumbe generalizado.
Así, 79 años después de aquella pesadilla financiera que
desbarató a Wall Street, lanzó al suicidio a muchos especuladores y
provocó la más grande crisis económica financiera de que se tiene
noticias, una nueva debacle global recuerda los sucesos de entonces.