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Las sanciones impuestas por Washington a la empresa exportadora de
armamentos rusos Rosoboronexport influirá negativamente en las
relaciones bilaterales, advirtió hoy aquí el canciller, Serguei
Lavrov.
Estados Unidos introdujo estas nuevas represalias sin tener
motivo legal alguno en el plano de las normativas internacionales y
lo tendremos en cuenta en nuestros vínculos con ese país, aseguró el
ministro de Asuntos Exteriores.
El jefe de la diplomacia del Kremlin consideró equivocados a
quienes piensan que con esas medidas Moscú se plegará a la posición
de la casa Blanca en relación con el programa nuclear iraní.
Aclaró al respecto que la Federación de Rusia y Teherán cooperan
en estricta consonancia con las leyes internacionales, en alusión a
la central nucleoeléctrica de Busher que expertos rusos construyen
en ese país, y a cohetes antiaéreos defensivos TOR que Irán compró a
Rusia.
La administración norteamericana anunció la víspera una serie de
medidas punitivas contra Rosoboronexport y sus filiales, así como
contra 12 corporaciones de China, Corea del Norte y del Sur,
Emiratos Árabes Unidos, Irán, Siria, Sudán y Venezuela.
Washington justificó estas medidas válidas por dos años con la
ley norteamericana denominada Acta de No Proliferación hacia Irán,
Corea del Norte y Siria.
Acusa a las empresas castigadas de supuestas actividades
relacionadas con los suministros a esas tres naciones de equipos y
tecnologías susceptibles de ser utilizadas en la creación de armas
de destrucción masiva, misiles balísticos y de crucero .
Empero, el portavoz de Rosoboronexport, Viacheslav Davidenko,
consideró que se trata de un acto de competencia desleal porque
Estados Unidos ve en Rusia uno de los pocos países capaces de
retarlo en el mercado mundial de armamentos.
Lavrov recordó que las sanciones anteriores que Washington aplicó
a Rosoboronexport, en julio y diciembre de 2006, todavía se
mantienen en vigor. Eran igualmente injustificadas y se basaban en
la extraterritorialidad de las leyes estadounidenses, insistió.
La Federación rusa abogará porque cese semejante práctica, que es
absolutamente incompatible con el orden mundial moderno, concluyó el
Ministro.