Actualizado 1:45 p.m. hora local

El dilema en la India sobre conflicto tamil en Sri Lanka

NUEVA DELHI, 24 de octubre (PL).— El gobierno indio está atrapado hoy en un dilema en torno a la ofensiva en Sri Lanka contra los separatistas Tigres Tamiles por las emociones políticas que ese conflicto genera en el sureño estado de Tamil Nadu.

Por un lado, el partido regional Dravida Munnetra Kazhagam (DMK) en Tamil Nadu incrementa sus presiones para que la India intervenga para detener las operaciones militares en Sri Lanka.

Y, por el otro, Colombo está renuente a abandonarlas menos ahora que siente que tiene acorralada a la agrupación separatista y se apresta para el asalto final.

A manera de presión, los 40 parlamentarios del DMK, pieza clave en la actual coalición gubernamental en Nueva Delhi, amenazaron con renunciar y 14 de ellos presentaron cartas de dimisión simbólica.

La proximidad de las elecciones generales le propicia momento oportuno para ejercer sus reclamos sabiendo que el gobernante Partido del Congreso necesita mantener compacta la Alianza para la Unidad Nacional.

En esta situación, la cúpula política en Nueva Delhi trata de disipar la amenaza de renuncia del DMK al tiempo que optó por la difícil tarea de persuadir al gobierno de Mahinda Rajapaksa que tome nota de su preocupación interna.

La situación le resulta escabrosa dado que el grupo Tigres para la Liberación del Eelam Tamil (TLET) está prohibido en la India y fue decretado organización terrorista desde el atentado en 1991 contra el ex primer ministro Rajiv Gandhi, precisamente en Tamil Nadu.

La naturaleza en el teatro de operaciones en Kilinochchi hace difícil distinguir entre población civil e insurgentes separatistas y sus partidarios, lo cual ha resultado en daños a la población, en especial en un alto número de desplazados.

Eso es lo que más esgrime el DMK para sustentar sus demandas de detener el sufrimiento de la comunidad tamil.

De una forma u otra, la India estuvo involucrada en ese conflicto separatista, incluso directamente a fines de la década de 1980 en la que un contingente militar enviado a manera de misión de paz participó en combates contra los Tigres Tamiles.

No obstante, ha tratado en los últimos años de mantenerse al margen aunque sin abandonar la asistencia a Colombo para no perder la influencia sobre su vecino.

El dilema actual, entonces, para el gobierno indio es complejo ya que no puede oponerse a las operaciones contra el TLET, mientras tampoco desea jugar papel alguno en convencerlo a que se siente en la mesa de negociaciones, según el diario The Times of India.

A fin de calmar los ánimos de sus aliados en Tamil Nadu, el canciller Pranab Mukherjee dijo el jueves en el Parlamento que Nueva Delhi favorece una solución política en el marco de una Sri Lanka unida.

Y también recordó a quienes demandan que la India retire el apoyo al gobierno srilankés, que en nuestra ansiedad no debemos olvidar la importancia estratégica de Sri Lanka, y no es solo por su seguridad, sino que está directamente conectada con la nuestra.

En otra arista de su dilema, Nueva Delhi teme que en la balanza política regional otras fuerzas, como señaló Mukherjee, en alusión a China y Paquistán, cubran el espacio que la India dejara en Sri Lanka.

Por lo pronto, una delegación srilankés de alto nivel viajará a la India para ayudar a disipar la tormenta política desatada por el DMK y aclarar la postura del presidente Mahinda Rajapaksa de que la ofensiva no es contra la comunidad tamil, sino contra el TLET.

Rajapaksa ha reiterado que una vez que libre la provincia norte de la insurgencia separatista se procederá a un proceso político tal como sucedió en la Provincia Este donde hoy el gobierno lo dirige un ex comandante de los Tigres Tamiles.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir