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La detención de un importante capo paramilitar colombiano en el estado
venezolano Zulia, refuerza hoy acusaciones sobre la presunta
vinculación de autoridades regionales con elementos delictivos
internacionales.
Según versiones de la prensa regional, uno de los siete colombianos
detenidos en con explosivos C-4 el pasado miércoles es Leonel Montañez
(El Pantera), presunto jefe del grupo paramilitar Águilas Negras.
Con anterioridad en ese mismo estado del occidente venezolano,
gobernado por el opositor Manuel Rosales, fue ocupado un cañón
portátil y otras armas durante investigaciones relativas a un plan de
golpe de estado y magnicidio revelado a principios de septiembre.
En opinión de Giancarlo Di Martino, alcalde de Maracaibo, la
capital estatal a unos 700 kilómetros al oeste de Caracas, esos
elementos demuestran la errada política de seguridad de Rosales, a
quien acusa de intentar boicotear próximas elecciones regionales.
La oposición no quiere llegar a los comicios del 23 de noviembre.
Si llega a pasar algo a cualquier militante del Partido Socialista
Unido de Venezuela (PSUV), el responsable es Manuel Rosales, advirtió
Di Martino en declaraciones a reporteros.
El alcalde y candidato a gobernador también denunció que el partido
opositor Un Nuevo Tiempo está organizando disturbios y retrasa pagos a
conductores de vehículos y otros sectores para crear el caos en la
ciudad y culpar al presidente Hugo Chávez.
De cara a las elecciones para gobernadores, alcaldes y concejos
municipales del próximo noviembre, Zulia se ha convertido en un eje
clave, ante previsiones que los partidarios de Chávez puedan ganar en
ese enclave opositor.
De otro lado, el mandatario ha denunciado que sus adversarios se
proponen ganar algunas regiones claves, entre ellas Zulia, para
utilizarlas en un plan para sacarlo del poder antes de cumplir su
mandato en 2013.
Amparado en la actuación del gobernador Rosales, según denuncias de
dirigentes del PSUV, en ese estado venezolano se han alentado en años
recientes corrientes separatistas.
En opinión de Chávez, una de las variantes opositoras es tratar de
repetir el plan de la media luna secesionista boliviana en Venezuela,
tomando como eje Zulia, un rico estado petrolero.