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La imposición de sanciones al único intermediario ruso en el comercio
de armas constituye un acto de competencia desleal por parte de
Estados Unidos, denunció hoy aquí una fuente de la corporación
Rosoboronexport.
El portavoz de esa empresa, Viacheslav Davidenko, afirmó que
Washington ve en Rusia uno de los pocos países capaces de retarlo en
el mercado mundial de armamentos.
En un comunicado oficial, la administración norteamericana informó
que desde el 23 de octubre el consorcio ruso está sometido a
represalias al igual que otras 12 compañías de Venezuela, Siria, Irán,
China, Corea del Norte, Surcorea, Sudán y Emiratos Árabes Unidos.
La Casa Blanca justifica estas medidas, válidas por dos años, con
la ley norteamericana denominada Acta de no proliferación hacia Irán,
Corea del Norte y Siria, consigna RIA Novosti.
Acusa a las empresas sancionadas de supuestas actividades
relacionadas con los suministros a Teherán, Damasco y Pyongyang de
equipos y tecnologías susceptibles de ser utilizadas en la creación de
armas de destrucción masiva, misiles balísticos y de crucero.
De acuerdo con el texto, el gobierno estadounidense prohíbe cerrar
acuerdos con los consorcios incluidos en la denominada lista negra,
vender mercancías de uso militar y expedir nuevas licencias de
exportación de productos sujetas a control gubernamental.
Medidas similares ya fueron impuestas en julio y diciembre de 2006
contra Rosoboronexport y las empresas rusas productoras de armamento
de Tula y Kolomna.
Las ventas de armas rusas a países extranjeros crecieron en un 23
por ciento respecto a los primeros nueve meses de 2007, aseguró el
subdirector del Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar,
Konstantin Biriulin.
Ese año finalizó con un total de ventas valoradas en siete mil 400
millones de dólares, mientras que para 2008 existe el encargo
gubernamental de escalar hasta los ocho mil millones de unidades de
esa divisa, dijo Biriulin.