La incorporación tardía al empleo, y por ende menos tiempo
laborado para la jubilación, fue un tema frecuente en los debates de
los discapacitados del país sobre el anteproyecto de Ley de
Seguridad Social.
Esos análisis se realizaron en más de 140 talleres especiales, en
los cuales se recordó que los impedidos pudieron vincularse al
trabajo a mediados de los años 80 del siglo pasado, después del
Primer Congreso de la Asociación Cubana de Limitados Físicos y
Motores.
El líder de la Revolución cubana Fidel Castro planteó en ese
evento tres opciones: integración en centros ordinarios, los
talleres de discapacitados y el contrato a domicilio.
En el taller del municipio habanero de Bejucal, Ernesto Suárez,
secretario general de la sección sindical, propuso y fue aprobado
que se eleve el análisis de la situación de esos trabajadores que no
reúnen el tiempo requerido por causas ajenas a su voluntad.
Adelaida Rodríguez Pérez, fundadora del mencionado centro, dijo
que los talleres para discapacitados les ofrecieron la oportunidad
de realizarse como trabajadores, tener una entrada económica estable
y ser más independientes.
Esos colectivos acogen hoy a miles de hombres y mujeres con
limitaciones físicas y mentales, quienes son útiles a la sociedad
con sus producciones y logran una plena integración a sus
comunidades.