La retaguardia de los petroleros

La acción de los trabajadores en los talleres es de vital importancia en la extracción de crudo nacional

Ortelio González Martínez

Los hombres y mujeres de la Empresa de Perforación y Extracción de Petróleo (EPEP), de Majagua, en Ciego de Ávila, la emprenden contra las dificultades.

Julio da el visto bueno a una de las placas intercambiadoras de calor.

La llegada del perfeccionamiento empresarial, y la declinación natural de los yacimientos obligó a buscar otros derroteros para el sustento de la entidad, y sin ahogarse en lamentos estériles.

Ante el reto de ser eficientes, crearon unidades empresariales de base (UEB), alternativa que les ha dado buenos dividendos. En la División de Mantenimiento tienen la mirada puesta en cuanto puede hacerse en bien de la industria.

Las labores en este taller trascienden las fronteras de la provincia, muestra de la existencia de grandes potencialidades en materia de recursos humanos, cualidad de la cual se enorgullecen, como afirma Wilfredo Suárez Pérez, director general de la EPEP Majagua.

Quienes conocen el valor de un barril de petróleo agradecen cuánto hacen los mecánicos, torneros, fresadores¼ por mantener en la batalla a los viejos equipos, y contribuir con sus servicios al buen funcionamiento de otras entidades del Ministerio de la Industria Básica, como la refinería Sergio Soto, de Cabaiguán; la Hermanos Díaz, en Santiago de Cuba y la Ñico López, en Ciudad de La Habana, por solo citar algunos ejemplos.

La fabricación nacional de las copas de swab ahorra divisas al país.

Con la paciencia de los más dedicados orfebres, el día de nuestra visita varios técnicos fabricaban las placas intercambiadoras de calor para la Ñico López.

Un trabajo difícil por su complejidad y alto grado de precisión, dice el mecánico Julio Almeida Rodríguez, a quien todos llaman "el cerebro del taller", mote avalado por los 46 años de labor ininterrumpida en el oficio.

Julio afirma que, al principio, todos se miraron de reojo cuando le encomendaron la misión de fabricar en Cuba dichas placas intercambiadoras, de gran valor en el mercado internacional.

"Ya tenemos seis terminadas y otro grupo en proceso", asevera, mientras da el visto bueno a una de las últimas alistadas esa tarde.

Aclara que es más fácil alinear el block de los motores de perforación, actividad a la cual dedicó parte de su vida, cuando la producción era mayor, sobre todo, en los inicios de la década del noventa, con la aparición del yacimiento Pina.

Por la perseverancia y calidad en los trabajos, el colectivo es demandado para recuperar tuberías pesadas de perforación en compañías extranjeras que operan en el territorio nacional, además de realizar otras labores complejas en las conexiones para las bombas de profundidad utilizadas en la extracción de crudo, y la confección de varias piezas de gomas, en tanto, en el taller disponen de unos 2 000 moldes, la colección más grande de la provincia.

También están las unidades de bombeo recuperadas y las copas de swab para la extracción, las cuales cuestan en el mercado internacional 19 dólares cada una, y ellos las fabrican en menos de la mitad de ese valor y con la misma calidad. En estas labores destaca la acción mancomunada de los innovadores.

Para el colectivo de este centro el mejor trofeo, el más útil, es extraer del subsuelo hasta la última gota de petróleo.

 

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