.— Estados Unidos desata
crecientes presiones sobre el gobierno iraquí para conseguir un
acuerdo que le permita extender su presencia militar en el país
árabe cuando concluya el mandato de la ONU, señala hoy USA Today.
El periódico obtuvo declaraciones del jefe de las tropas
ocupantes, general Raymond Odierno, quien advirtió del repliegue de
los soldados a sus cuarteles, si Bagdad se abstiene de aprobar el
pacto antes del próximo 1 de enero.
La seguridad del pueblo de Iraq sería la más afectada en ese
escenario, consideró el ex consejero de la secretaria de Estado
Condoleezza Rice y sustituto del promovido general de cuatro
estrellas David Petraeus.
Según el rotativo, las amenazas de Odierno responden a las cada
vez más fuertes voces que obstaculizan desde el gobierno del país
del Golfo Pérsico la firma de un convenio que mantendría la
presencia del Pentágono después de diciembre de 2008, fecha tope
para la cobertura brindada por Naciones Unidas.
En los últimos días, varios expertos coincidieron en vaticinar el
estancamiento de las negociaciones, como resultado de los requisitos
impuestos por la administración del presidente George W. Bush.
Estados Unidos exige su permanencia en la petrolera nación por lo
menos hasta 2011, además de reclamar total inmunidad para sus
efectivos.
De acuerdo con analistas citados por USA Today, el primer
ministro iraquí, Nouri al-Maliki, intenta ganar tiempo para
conseguir una extensión del mandato de la ONU y para acudir a la
diplomacia con el futuro ocupante de la Casa Blanca, el demócrata
Barack Obama o el republicano John McCain.
Los norteamericanos están urgidos del pacto legal, el cual
garantizaría sus intereses en el rico territorio, pero sin dicho
compromiso tendrían serios problemas en sus relaciones
internacionales, aseguraron.
Para Stephen Biddle y el coronel Pete Mansoor, antiguos asesores
de Petraeus, las presiones pudieran rendir los dividendos esperados
y materializar el trato.
Si los soldados estadounidenses salen de las calles y ciudades
del país árabe, volverían el caos y la inestabilidad, pronosticó
Biddle.
Por su parte, Mansoor dijo que luego de esa medida la población
iraquí descubriría su dependencia de los ocupantes en cuestiones de
seguridad e impulsaría las conversaciones.
Estados Unidos tiene 150 mil uniformados en Iraq, donde admite la
pérdida de casi cuatro mil 200 efectivos y heridas a unos 30 mil.