Millones
de familias norteamericanas están amenazadas con el desahucio de sus
casas, algunas porque no pueden pagar las hipotecas y otras porque
no pueden pagar los alquileres. Un sheriff del condado en Illinois
se ha negado a cumplir más órdenes de desahucio.
"Quizás ninguna parte de nuestro trabajo es tan difícil como la
tarea que realizan nuestras unidades de desahucio. Un día
determinado, a nuestros hombres les piden que echen a una familia de
su casa, con todas sus posesiones a la acera, algunas veces robadas
por los que viven cerca", estas son las palabras de Tom Dart, el
sheriff del condado de Cook. "Donde las empresas hipotecarias ven
pedazos de papel, mis hombres ven personas".
Solo este año, casi 750 000 personas en Estados Unidos ya han
sido desahuciadas. Solo en septiembre lo fueron más de 107 500,
según el Foreclosures Index de EE.UU. (Índice de apertura de juicios
hipotecarios).
Las cifras muestran un aumento importante del número de
propietarios afectados. "La apertura de juicios hipotecarios subió
un 6,6% de agosto a septiembre, un aumento del 25,8% en el tercer
trimestre respecto al segundo, y un aumento del 82,6% este año
respecto al mismo periodo del año anterior. Los juicios hipotecarios
sobrepasan el millón", según un análisis de MarketWatch.
El mismo informe demuestra que el número de pre- juicios
hipotecarios, que incluye notificaciones por impago o anuncio de
apertura de juicio previo al juicio real, terminaría con un récord
de 2 millones. Eso significa que un total de 3 millones de familias
norteamericanas serán desalojadas o amenazadas con el desahucio para
finales de este año.
Un estudio publicado por The Wall Street Journal el 8 de octubre
demostraba que casi uno de cada seis propietarios en EE.UU. está
"con el agua al cuello", deben más por sus casas de lo que realmente
valen, después de que los precios inmobiliarios cayeran más de un
30% en algunas zonas. Esto representa 12 millones de familias, el
16% de todos los propietarios de vivienda de EE.UU., un aumento del
4% respecto a los que se encontraban en esa situación hace dos años.
Cuando se ven estos datos uno es consciente de por qué la aprobación
del plan de rescate a los bancos por parte del Congreso ha provocado
una reacción furiosa por parte de los trabajadores norteamericanos.
Algunos de los más afectados por los desahucios y juicios
hipotecarios son los que fueron víctimas de las tácticas de rapiña y
fraudulentas de los vendedores de hipotecas subprime.
El 3 de octubre, Addie Polk, una pensionista de 90 años de edad
de Akron, se disparó dos veces cuando los sherifs intentaban
desahuciarla. Llevaba viviendo en su casa desde 1970 junto con su
marido, y la terminó de pagar en 1982, justo antes de jubilarse. En
el 2004 tuvo dificultades económicas y recurrió al Countrywide Home
Loan, firmó una hipoteca a 30 años por valor de 45 620 dólares, y
una línea de crédito de 11 380 dólares. Tenía 86 años. Entonces
comenzó a dejar de pagar y el año pasado Countrywide inició el
juicio hipotecario. La casa fue vendida en una subasta a Fannie Mae
a principios de este año por 28 000 dólares, así que los hombres del
sheriff comenzaron a entregar las órdenes de desahucio.
Countrywide era uno de los peores jugadores en el mercado
hipotecario subprime convirtiéndose en el agente hipotecario
más grande del país y colapsó el año pasado. Afortunadamente, en
este caso, Addie Polk sobrevivió y Fannie Mae ha aceptado ahora
perdonar su préstamo.
En julio, Carlene Balderrama, 53 años de edad, madre de un hijo
en Taunton, Massachusetts, envió un fax a su empresa hipotecaria:
"En el momento en que iniciéis el juicio hipotecario por mi casa yo
estaré muerta". Cuando la policía llegó a su casa, ella estaba
muerta, se había disparado junto a su marido con un rifle.
Por todo el país han aparecido ciudades formadas por tiendas de
campaña, en Fresno, Reno, Seatlle, San Diego, Portland, Columbia,
etc.
La crisis también está golpeando a la clase media. El 6 de
octubre, CBS presentaba la historia de Ross DeMona. Hace dos años,
ella compró una lujosa casa con cinco dormitorios, tres baños y
piscina cubierta. Trabajaba como inversora inmobiliaria y podía
permitirse pagar una hipoteca de 2 700 dólares al mes. Pero su
empresa colapsó al mismo tiempo que su recibo de hipoteca subía a 4
900 dólares mensuales. Ahora la casa está en un juicio hipotecario y
ha recibido el pasado mes la orden de desalojo.
Todas estas conmociones económicas para millones de personas,
muchas de ellas creían que habían cumplido el sueño americano, ya
están teniendo un impacto profundo en la conciencia.
Esta es la base para el desarrollo de un ambiente profundo y
duradero de cuestionamiento de la validez del propio sistema
capitalista. Y este es solo el comienzo.