CIEGO DE ÁVILA.— La acción de los innovadores de la fábrica de
levadura de torula Alfredo R. Pérez, del municipio Ciro Redondo,
permitió ponerla de nuevo en funcionamiento, tras permanecer cinco
años inactiva.
El colectivo del centro se propone producir antes del cierre del
año unas 500 toneladas de ese alimento para la ceba de cerdos y
contribuir así a restañar las pérdidas pecuarias que ocasionaron los
huracanes Ike y Gustav.
Rubén Reyes Granados, director de la planta, informó que un
subproducto líquido que anteriormente contaminaba el medio ambiente,
ahora es utilizado, con gran aceptación, en el ganado mayor y menor.
Indicó que las principales labores de los aniristas radican en
las áreas donde se fermenta, evapora y separa el nutriente animal
—tanto seco como en crema—, de alto contenido proteico.
Destacó, además, la adaptación de dos quemadores de la caldera
para ser empleados, simultáneamente, con diésel y gas acompañante de
los pozos de petróleo del yacimiento de esa localidad.
También fue necesario modificar una bomba industrial para evitar
la expulsión de agua residual a los campos; esta ahora es
enriquecida con cantidades de nutrientes y aprovechada como
producción alternativa para los rebaños vacunos, chivos y carneros.
La Alfredo R. Pérez fue inaugurada hace 43 años a un costo de 10
millones de dólares, y durante mucho tiempo sus innovadores y
racionalizadores se mantuvieron entre los más destacados de la
provincia avileña.