Cultivos de ciclo corto pero sin magia

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

Los productores de cultivos varios de Artemisa lamentan estar por debajo de lo que deben entregar en octubre. De los 25 300 quintales comprometidos han llegado poco más de 7 000 a las tarimas que abastecen.

Foto: Jorge luis GonzálezExisten equipos de avanzada tecnología, pero hay labores que los productores prefieren hacerla con el uso de los bueyes. 

O sea, 27 Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) de tres municipios aguardan por esas viandas —predominan el boniato, la malanga y la yuca— que la población necesita.

Con justificada razón trabajadores y campesinos están molestos. El intenso batallar que desplegaron tras el azote de los huracanes, no tiene la recompensa deseada: una sistemática presencia en los mercados para los cuales tributan.

¿Fallas organizativas? ¿Dificultades con la transportación?

Foto: Jorge luis González Este campo de frijol que ahora se cultiva debe cosecharse en los días finales de año.

Ni una cosa, ni la otra, la lluvia es la causa principal, explicó a Granma Carlos Pérez López, director de la empresa. Reiteradas precipitaciones desde finales de septiembre mantienen los suelos intransitables por el exceso de humedad. En esas condiciones es imposible, pese a las variantes utilizadas, mover la maquinaria en los campos y extraer el producto que tenemos bajo tierra, explica el directivo.

Foto: Jorge luis GonzálezSacar la vianda bajo tierra ha tenido la interferencia de la humedad.

Los colectivos esperan que, a partir de ahora, la lluvia —en cambio favorece las nuevas plantaciones— sea menos frecuente y permita mejorar los niveles diarios de "saque". La entidad —su área cultivable es de 154 caballerías—, que era hasta 1996 un verdadero macizo platanero cercano a las 200 caballerías, acelera la recuperación de la secuela dejada por los huracanes.

Avalados por esa realidad sus dirigentes anticipan que, según los estimados, en el actual trimestre sumarán más de 100 000 quintales. En noviembre y diciembre los volúmenes deben crecer al iniciarse varias cosechas, entre ellas las de frijol, col, calabaza, tomate y otros cultivos de ciclo corto, esos que demoran menos de 90 días.

Especialistas del municipio y experimentados agricultores coinciden en que es muy estrecha la relación entre las variedades, la atención que reciban y el comportamiento del clima. En este aspecto mencionan la papa, un tubérculo por lo general muy exigente, capaz de producir a partir de los tres meses.

A veces desde lejos se piensa que los llamados "cultivos de ciclo corto", muy mencionados por estos días, dan frutos de hoy para mañana. Cualquier renglón agrícola, sobre todo las viandas, lleva un proceso de organización y preparación que incluye la búsqueda de las semillas, alistamiento de la tierra, tratamiento fitosanitario y siembra y cuidado hasta el momento de la recolección. La violación de cualquiera de estos pasos seria funesto. De ocurrir, como afirman en Artemisa, ni con una vara mágica se le sacarían frutos a la tierra.

La entidad tiene una estrategia bien montada: liberar en tiempo las tierras ocupadas, cumplir el plan de siembra de cada mes, y garantizar la preparación de las 30 caballerías seleccionadas para la papa (cinco más que en el 2007).

El plátano ya no es el rey de Artemisa. Quedó atrás esa época. No obstante hay experiencia acumulada que aprovechan en las 66 caballerías ocupadas actualmente por esa vianda. Así, parte de esa superficie la destinan al plátano fruta y a conservar la tradición del batido que se hizo popular en ese municipio.

Al eliminar el monocultivo, la Empresa de Cultivos Varios extendió sus posibilidades y al poner bajo tierra buena parte de sus cosechas, disminuyen los estragos de los huracanes. Ahora el desamparo no es total. Existe la garantía de llevar a la población algunas "reservas".

Un ejemplo reciente muestra las ventajas de la diversificación. De no haber existido tal sistema, el panorama fuera hoy desolador en los campos de Artemisa al ser el plátano un cultivo que demora mucho más tiempo en recuperarse. De las 72 caballerías existentes al paso de Ike y Gustav solo escaparon a los destrozos, por su tamaño, los nuevos plantíos.

Esto, por sí solo, dejó una pérdida de casi 80 000 quintales. La mayoría de las áreas estaban en producción y hay optimismo al observar la reacción de las plantaciones ante los urgentes y oportunos cuidados que incluyen el desmonte de las cepas maltratadas, la atención a los "hijos" y la aplicación de fertilizantes. De seguir ese ritmo, asegura Norberto León, jefe de maquinaria, volverán a producir en abril o mayo del 2009.

Al terminar septiembre, la empresa había suministrado 1 300 000 quintales. De este balance se desprende que el actual periodo decide en la aspiración de los colectivos que forman la entidad: no cesar en la búsqueda del plan anual. Materializarlo constituye un reto difícil, pero no imposible.

Todo depende, asegura el operador de equipo Jorge Luis Macias, del rendimiento en los cultivos que se cosecharán en el trimestre y la capacidad organizativa para no perder ni un solo quintal de los que faltan por sacar y los que ahora se plantan.

Hasta el 31 de diciembre no hay nada decidido, apunta Carlos Pérez. En la agenda de nuestros consejos está borrada la palabra incumplir. Por eso insistimos en que cada colectivo ponga su parte, tense fuerzas y explote al máximo las oportunidades que, por sus características, siempre dan las siembras de frío.

La producción de alimentos en la empresa de Artemisa y en el resto de las entidades de La Habana, por tratarse de un tema de seguridad nacional, se han fortalecido con recursos suministrados por el Programa de Desarrollo Agropecuario, aprobado por la dirección del país.

Pese a cualquier dificultad climática, hay condiciones para lograr una transformación sustancial técnico productiva y de atención al hombre en la agricultura de la provincia.

 

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