Construida a un costo de 16 millones de pesos en ambas monedas,
la obra tiene una potencia de generación máxima de 2,7 megawatt y
según expertos cuando se encuentre a plena capacidad pudiera ahorrar
al país unas 15 toneladas diarias de combustible.
La planta se encuentra ubicada en la base de la cortina de la
Zaza, la mayor presa cubana —tiene capacidad de diseño para 1 020
millones de metros cúbicos—, de manera que puede utilizar como
fuente de energía la velocidad de salida del agua hacia el llamado
Canal Magistral, lo que de hecho la convierte en un generador de
corriente eléctrica seguro y relativamente barato.
Como garantía para su explotación en condiciones de aislamiento,
la PCHE dispone de una minicentral hidroeléctrica con una potencia
de 40 kilowatt, que le permite arrancar y funcionar aun cuando falte
el suministro eléctrico de la red nacional.
Además de una inversión civil que requirió la fundición de 7 700
metros cúbicos de hormigón y el empleo de 390 toneladas de acero y
335 metros cúbicos de madera, a cargo de fuerzas del MICONS y
empresas especializadas, para hacer posible la entrega de la energía
al sistema fue preciso también la colocación de 26 kilómetros de
líneas de transmisión y la construcción en la zona de una
subestación eléctrica.
Zhao Ruolin, presidente de la Corporación Nacional de Equipos
Eléctricos de la República Popular China, quien asistió a la puesta
en marcha de la unidad generadora, aseguró que la hidroenergía en
Cuba tiene gran futuro, muestra de lo cual es la intención de
construir en los próximos años otras 21 centrales en comunión con el
gigante asiático, proyecto que de lograrse, pudiera significar un
sensible incremento de la potencia por este concepto.