Pese a las adversidades ningún colectivo renunció a las cifras
originales comprometidas. Es más, las ratificaron. Por eso, si bien
el Plan Técnico Económico es de 19 050 toneladas, trabajadores,
técnicos y dirigentes, defienden su gran meta: llegar a las 20 000.
Esta no es una disposición romántica e inalcanzable. Luis Alberto
Hernández Blanco, director de la empresa, explicó a Granma
que en cada caso valoraron la situación. Al cierre de septiembre
habían entregado 15 973 toneladas para los diferentes destinos
(balance nacional, sustituir importaciones, Mercados Agropecuarios
Estatales y Comercio y gastronomía).
En las más de 4 000 toneladas que debemos suministrar en el
actual trimestre —señala— el desafío mayor es asegurar alimento para
esa masa.
El óptimo uso de la miel que reciben y el aprovechamiento al
máximo de los de-sechos de la agricultura, que aumentaron con el
paso de los ciclones, constituyen la piedra angular de esa
alimentación.
La planta de pienso líquido del municipio de Artemisa, en franca
etapa de recuperación tras quedar casi destruida por sucesivos
huracanes, procesa tales desechos (se convierten en proteína animal)
y el salcocho que les llega. Lázaro Esteban Acero, su director,
muestra un ejemplo de ese avance: hoy promedia 85 toneladas diarias,
volumen muy por encima de pasadas etapas.
El sostén de la base alimentaria viene del exterior a precios
cada vez más elevados. De ahí la urgente necesidad de buscar fuentes
alternativas a veces pocos usadas. Estas engordan al animal, lo
preservan y, a la vez, reducen el costo de la tonelada de carne. En
este frente abunda la experiencia para extraerle el máximo a los
recursos locales.
Los especialistas porcinos de La Habana consideran que tal aporte
enriquece el propósito de alimentar los animales y que estos sean
sacrificados con el peso requerido.
A esos elementos añaden otros de no menos influencia como el
incremento de los niveles de compra a particulares y a entidades
estatales, la constante evaluación del cumplimiento de los convenios
establecidos (incluyen asistencia técnica y sanitaria).
El adecuado manejo zootécnico y veterinario de los animales
adquiere alta prioridad en tiempos especiales como estos, al igual
que la estabilidad en la calidad del agua que utilizan las unidades.
La empresa creó estructuras municipales para acopiar toda la
carne que los productores deseen vender, mediante precios
favorables. Los mecanismos, asegura Luis Alberto Hernández,
posibilitan que los pagos se hagan a más tardar en una semana. A
veces algunas liquidaciones demoran, por determinadas razones, hasta
10 días, pero no más.
Mientras curan las heridas abiertas, los trabajadores del Porcino
de La Habana no se dejan vencer; lejos de eso, crean bases para
incorporar otras tres unidades y consolidar el ascenso de los
últimos años, sabedores de lo que esa producción significa.