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Somalia: ante una peligrosa represalia

NAIROBI, 15 de octubre (PL).— El incremento de actos de piratería en el golfo de Adén acerca el peligro de una represalia bélica contra esa región, directamente contra territorio de Somalia, cuyo litoral se identifica hoy como refugio de delincuentes.

La situación se complicó en los últimos días en esa parte del litoral, cuando una embarcación ucraniana cargada de armas para el ejército keniano fue secuestrada y hasta ahora se negocia el pago del rescate.

Si resulta condenable el saqueo y la extorsión a que se someten las víctimas de tales acciones, el caso del buque Faina preocupó más allá, toda vez que Estados Unidos lo vinculó con el terrorismo.

Esa relación establecida por Washington dirigido a un auditorio sobresaturado del tema del terror acreditó con claridad que una acción armada -coaligada con los aliados o en solitario- contra los piratas era posible y más que eso, conveniente.

Pero una acción armada para poner coto a la piratería debe evaluarse también desde el ángulo de la seguridad regional nororiental africana, cuya población en cualquier caso tiene bastante que perder.

El buque Faina -con 21 tripulantes- trasladaba 33 tanques T-72, fusiles y armas pesadas ucranianas para el empleo de las tropas kenianas, cuando fue abordado violentamente y conducido al litoral somalí a la altura de la región del Puntland.

Las negociaciones sobre el abono de un pago para recuperar la embarcación, el personal y la mercancía se extendieron, al parecer, por falta de entendimiento entre los secuestradores y la naviera responsable.

Primero, los asaltantes identificados como nacionales somalíes no lograron concertar una cifra para el rescate, se pronunciaron por 20 millones de dólares, después solicitaron 30 millones de dólares y ahora se desconoce el monto.

Las negociaciones presuntamente pasaron por momentos de endurecimiento en la posición de los secuestradores, para algunos eso fue un ardid a fin de generar ansiedad y crear tensiones que les beneficiaran en las conversaciones.

A la dureza sucedió el ablandamiento y los asaltantes decidieron negociar y pensar en el rescate, que en un momento determinado llegó a disminuirse hasta los ocho millones de dólares, cifra, sin embargo, que ninguna fuente pudo confirmar.

El Faina con bandera de Belice se dirigía al puerto keniano de Mombasa, pero fue desviado por sus captores, quienes le condujeron al puerto de Hobyo, al nordeste de Mogadiscio, la capital somalí.

Esa embarcación fue localizada por naves de guerra dirigidas a preservar las condiciones de seguridad de la navegación, pero, por sus características, siempre dispuestas a pasar a la acción combativa.

Ahora, mientras el golfo de Adén se repleta con buques de la V Flota estadounidense y de otras armadas, se percibe el advenimiento de una solución tremendista al caso.

Mientras se alude a razones inmediatas para acostumbrar al auditorio a la idea de que Somalia debe ser castigada, en lo estratégico se tiene en cuenta que el escenario de referencia es un lugar desde donde se puede controlar la comunicación interoceánica, con radas importantes y frente al área petrolera por excelencia.

 

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