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Las primeras negociaciones directas ruso-georgianas, tras la
agresión de Georgia a la región autónoma de Osetia del Sur,
fracasaron hoy sin apenas haberse iniciado, en medio de
discrepancias sobre la agenda y composición de las delegaciones.
El único acuerdo palpable del encuentro en la sede europea de
Naciones Unidas en Ginebra fue el de realizar una nueva ronda de
conversaciones el próximo 18 de noviembre, ante la imposibilidad de
hallar puntos de coincidencia esta jornada entre Georgia y Rusia.
Esos países debían discutir sobre la seguridad en las regiones
autónomas de Osetia del Sur y Abjasia, cuya soberanía reconoció
Moscú, y el asunto de los desplazados en la referida zona caucásica.
Ni siquiera fue posible efectuar el planificado encuentro cara a
cara de las delegaciones rusas y georgianas, que debía realizarse
con la mediación de Naciones Unidas, la Unión Europea (UE) y la
Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
La reunión perdió el nivel inicial que se le pretendió conferir,
pues en lugar de asistir los presidentes ruso, Dmitri Medvedev, y
francés, Nicolás Sarkozy, en el encuentro participaron expertos de
los mencionados países, Osetia del Sur, Abjasia, la ONU, la UE y la
OSCE. Para el enviado especial de Naciones Unidas en el Cáucaso,
Johan Verbeke, se trata de una suspensión temporal de las
conversaciones, aunque aseguró que el proceso esta encarrilado.
Rusia responsabilizó de la ruptura prematura de la cita a
Georgia, cuyas tropas atacaron a la ciudad de Tsjinvali, la capital
oseta, en la noche del 7 al 8 de agosto pasado, en una acción
considerada como genocida por la parte rusa y en la cual murieron
unas mil 500 personas.