El III Coloquio Boti-Guillén tendrá lugar desde hoy y hasta el 19
en la provincia de Guantánamo y tratará sobre el Movimiento
Interiorista, cuya esencia es la profundidad del lenguaje y el
elevado discurso de los poetas que militan en esa corriente.
El evento lo auspicia la Unión de Escritores y Artistas de Cuba
en esta oriental provincia, en homenaje al natalicio 130 del bardo
cubano Regino E. Boti Barreiro (1878-1958) y de la publicación en
ese último año del poemario La Paloma de Vuelo Popular, de Nicolás
Guillén.
Al encuentro asistirá la prestigiosa profesora dominicana Carmen
Pérez Valerio, quien colaborará a la creación en Guantánamo de la
filial del Grupo Interiorista Eliseo Diego.
La intelectual de la parte oriental de la segunda mayor de las
Antillas procederá a esa iniciativa, en representación de la
Universidad Pontificia de Santiago de los Caballeros, en la cual es
responsable de la Unidad Editorial de la Dirección de Comunicaciones
Corporativas.
Asesora cultural del Ateneo Amantes de la Luz Inc., Pérez Valerio
subrayó en un divulgado ensayo que la poesía interiorista parte de
la premisa de que junto a las realidades real e imaginaria existe
otra trascendente, la cual puede ser abordada mediante los sentidos
interiores del poeta o creador.
La ensayista y poetisa nació en Santiago de los Caballeros, y es
licenciada en Educación desde 1985. En el coloquio Boti-Guillén
dictará una conferencia sobre Tendencias y propuestas estéticas en
la literatura dominicana.
Especialistas de la cultura en Guantánamo califican como un
acontecimiento la creación del grupo interiorista que ostentará el
nombre de Eliseo Diego (1920-1994), uno de los más grandes poetas en
lengua castellana, según el Nobel de Literatura Gabriel García
Márquez.
En 1986 obtuvo el Premio Nacional de Literatura y en 1993 el
"Juan Rulfo" ese distinguido lírico, entre cuyas obras sobresalen En
la Calzada de Jesús del Monte (1949) y Muestrario del Mundo o Libro
de las Maravillas de Boloña, publicado por el Instituto Cubano del
Libro, en 1967.
Con la desaparición de Eliseo Diego, escribió uno de sus
apologistas, "los interiores cubanos han perdido una de las miradas
más amorosas de cuantas se han posado en ellos -"el sitio donde
gustamos las costumbres, / las distracciones y demoras de la
suerte", "el interior sagrado, la penumbra / que surcan los oficios
polvorientos".