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Anteproyecto de Ley de Seguridad Social
Mayoritario apoyo de los trabajadores
Marcha la consulta popular con signos
positivos, asegura Salvador Valdés Mesa
Susana Lee
Susan.ll@granma.cip.cu
La
consulta popular a los trabajadores sobre el Anteproyecto de Ley de
Seguridad Social no la realizamos como el análisis de una norma
jurídica; es, sobre todo, un proceso político que se desarrolla con
signos positivos, opina Salvador Valdés Mesa, secretario general de
la CTC.
En la medida que avanzan los debates, sigue aumentando la
comprensión y el consenso mayoritario en los colectivos acerca de la
imperiosa necesidad de modificar la legislación vigente con los
cambios propuestos, sostiene el también integrante del Buró
Político.
Pese a la inevitable interrupción por los huracanes Gustav y Ike,
hasta la fecha pasan de 40 000 las asambleas efectuadas —más del 50%
de las previstas—, con la participación de un millón y medio de
afiliados (más del 90% de asistencia), y la realización de decenas
de miles de intervenciones, como muestras del interés existente.
A este saldo contribuyen el apoyo de los medios de difusión y la
preparación previa, durante julio y agosto, de los dirigentes
sindicales que conducen el proceso y de los trabajadores, quienes
estudiaron con tiempo los materiales publicados.
El debate, señala Valdés, ha permitido informar, aclarar dudas,
intercambiar criterios y recoger las sugerencias para contribuir a
mejorar el texto. El diálogo está transcurriendo "sin limitar a
ningún trabajador en sus intervenciones, como expresión de la
democracia sindical que preside este ejercicio, en el que toda
propuesta es sometida a aprobación".
Al final de cada encuentro, los participantes han votado
mayoritariamente en favor de la necesidad de modificar la ley
vigente y perfeccionar el sistema de la seguridad social,
adecuándolo al entorno socioeconómico, como vía para solucionar
hacia el futuro la situación con la reposición de la fuerza laboral
que se enfrentará a la vuelta de pocos años, dado el envejecimiento
poblacional en Cuba.
Las asambleas, insiste, están ayudando a aumentar la comprensión
sobre lo imprescindible que resulta el cambio propuesto: alargar la
vida laboral, mediante la extensión de los años y el tiempo de
servicios para la jubilación, porque en el mediano y largo plazos
—ya en el corto en algunos territorios— no habría reposición de los
recursos laborales al salir de su vida activa más trabajadores de
los que la iniciarían. Esto es lo esencial de la consulta.
Y está claro que no podemos aspirar a que todo lo planteado se
proponga e incluya, aclara Valdés. Hay propuestas, advierte, que van
contra el asunto principal, que no resuelven la reposición de la
fuerza laboral y, por tanto, no son factibles.
Muchas inquietudes de ese tipo han sido esclarecidas en las
propias asambleas. Si no hay fuerza de trabajo no habrá desarrollo
económico y social y, por ende, desaparecerían las fuentes que
sustentan el sistema de seguridad social y las conquistas de la
Revolución, subraya el dirigente.
LAS PROPUESTAS MÁS
FRECUENTES
Aunque resultan variados los planteamientos, buena parte de las
sugerencias se refieren a no extender la edad de jubilación. Por
ejemplo, que en lugar de incrementar la edad, se aumenten los años
de servicio. Esto, explica el Secretario General de la CTC, no
solucionaría el problema de la reposición. El propósito es que el
trabajador continúe en su puesto por más tiempo, teniendo en cuenta
que tiene mayor expectativa de vida, se encuentra vital y puede
seguir aportando.
El anteproyecto, reitera, incorpora y aumenta beneficios en
muchos órdenes para recompensar esos años más de trabajo que se
están proponiendo, de manera que, al momento de la jubilación, se
reciba una pensión adecuada en correspondencia con el aporte
realizado.
Otra sugerencia frecuente es la ampliación de los años a tomar
como base para el cálculo de la pensión. Se proponen 10, y algunos
han planteado llevarlos a 15 ó 20. Este, entre otros, es un
planteamiento que puede analizarse, comentó, pues no se contrapone a
la extensión de la vida laboral.
El periodo de tránsito constituye otro tema reiterado. Valdés
explicó: es necesario, si no hay un incremento gradual, serían 5
años de aumento de un día para otro. Se entiende. Hay algunas
sugerencias, no obstante, que tendrán que estudiarse a profundidad,
porque todas pasan por el prisma de su viabilidad económica.
Hoy están protegidos por nuestro Sistema de Seguridad Social más
de 1 millón 600 000 personas, para lo que se destinan casi 5 200
millones de pesos, un monto significativo del presupuesto estatal,
por tanto, cualquier incremento pasa por los cuantiosos gastos
sociales en que incurre el Estado.
Si en el tránsito se dan todos los beneficios propuestos, por un
lado, se estimularía una jubilación incesante, y por otro, no
solucionaría la continuidad en el trabajo dado el envejecimiento de
la fuerza laboral, además del aumento de los gastos presupuestarios.
Son cuentas que hay que sacar.
Valdés se refirió al porqué se plantea que el jubilado que se
reincorpore al trabajo no lo haga en su mismo puesto, salvo las
excepciones autorizadas. No resolvería el alargamiento de la vida
laboral que se busca. El asunto no es estimular que se jubile, sino
que permanezca en su puesto de trabajo.
En igual sentido, con disímiles y hasta humanamente justas
aspiraciones, gira el planteamiento en torno a favorecer la
jubilación de la mujer, mantener la edad y el tiempo de servicios de
la ley vigente, tomando en cuenta su papel de reproductora y otras
obligaciones familiares y domésticas, etc.
Elevar a 60 años la edad de jubilación de la mujer es
comprensible, si se tiene en cuenta que representa el 46% de la
fuerza laboral y el 66% de la fuerza técnica del país, pero hay
sectores, incluso —Salud, Educación y otros—, donde esta proporción
es mucho mayor, señaló. Si no lo hiciéramos, no resolveríamos su
reposición y en esas esferas se crearían problemas muy graves. Según
estudios y estadísticas la expectativa de vida de la mujer es cuatro
años superior a la del hombre, lo que la sitúa en condiciones
físicas de seguir aportando al país. Lo que sí se mantiene en la
legislación propuesta es que se jubilaría con cinco años menos que
los hombres.
Acerca de las condiciones de trabajo, motivo de intervenciones en
casi todas las asambleas, el Secretario General de la CTC es
categórico: En todos estos años de periodo especial, las
limitaciones económicas produjeron deterioros sensibles en las
condiciones de trabajo. Resulta lógico y válido que se aborde este
tema que, aunque relacionado, no es competencia de esta ley.
Este asunto requiere, tiene y tendrá mayor atención por parte del
sindicato y la administración, para que se busquen soluciones, se
humanice el trabajo, se eliminen las condiciones anormales, pero
corresponde al conjunto de la economía ir encarando y resolviendo
estos problemas.
Respecto a las numerosas propuestas de inclusión en la denominada
categoría 2, de profesiones y oficios con mayor desgaste físico (por
altura, profundidad, temperatura, intensidad), protegidos en la ley
vigente, Valdés aclaró que serán estudiados, a partir de que sean
casos concretos con esas características intrínsecas al puesto
laboral, y nunca serían considerados masivamente para una rama o
sector.
Por último, Salvador Valdés Mesa destacó: Las propuestas
recogidas se procesan por la comisión de la CTC encargada de esta
tarea, en la medida que avanza el proceso. Al término de las
asambleas —concluirán el 31 de este mes—, se presentará un informe
contentivo de sus resultados al Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social y a las comisiones de la Asamblea Nacional que tendrán la
tarea de evaluarlas antes de elaborar el proyecto de ley que se
someterá a la consideración final de los diputados. |