La Industria Láctea de Ciego de Ávila cumple en lo que va de año la
entrega de leche fresca normada a todos los consumidores, con el
empleo de 180 toneladas menos de ese alimento en polvo.
El logro representó un ahorro de más de 900 mil dólares si se tiene
en cuenta que cada tonelada del producto en el mercado internacional
cuesta más de cinco mil dólares.
Ello obedece al incremento del expendio directo del líquido desde
el productor hasta los clientes, un mayor suministro al Estado y la
respuesta en tal sentido al reclamo del General de Ejército Raúl
Castro Ruz en el acto por el 26 de julio efectuado en Camaguey en
2007.
Las lluvias, los contratos con los productores y los nuevos precios
de la leche (puede llegar hasta dos pesos y 50 centavos el litro)
contribuyen al avance, aunque aún existen reservas por explotar.
Esto se traduce en más calidad del alimento fresco que reciben los
niños de hasta siete años y quienes tienen dietas médicas, y también
en el ahorro de unas seis toneladas de combustibles cada mes al
evitarse así los viajes de camiones.
La estrategia permitió, además, que la industria láctea avileña
recepcionara para su procesamiento industrial mil 220 toneladas por
encima del plan para los meses de enero a agosto, proveniente
fundamentalmente del sector cooperativo y campesino.
Raúl Gómez, administrador del combinado Ciego de Ávila, destacó que
el mecanismo también favorece la estabilidad en las entregas del yogur
natural en escuelas internas, hogares de ancianos y maternos,
hospitales, círculos infantiles y enfermos con dietas nutritivas,
informó.
El sector aquí aumentó la producción de yogur de soya y reinició la
línea de leche saborizada de esa leguminosa, dirigida a la
comercialización liberada para apoyar el suministro de alimentos al
pueblo en momentos en que Cuba repara los daños de los huracanes Ike y
Gustav.