En sus 50 años de minero en El Cobre, Reynaldo Pérez Borrero (Nanito)
mantiene en su memoria las dos visitas del Comandante Ernesto Che
Guevara a ese yacimiento, en la provincia de Santiago de Cuba
Como Ministro de Industrias Guevara llegó en ambas ocasiones hasta
el batey, sin pasar antes por oficinas o reunirse con directivos y
como era costumbre en él fue directo a conversar con los trabajadores,
conocer como se sentían y la marcha de la producción, recordó.
Durante los intercambios, contó Nanito ahora con 71 años, el Che
insistía en el cuidado de ese objetivo económico como propiedad del
pueblo, pues pocos años antes había sido intervenido por la triunfante
Revolución.
Su sorpresiva llegada se regó como pólvora en esas oportunidades y
muchos mineros se agruparon a su alrededor, entre ellos él, quien
recuerda su vestimenta con el uniforme verde olivo, su personalidad,
la impresionante mirada y el respeto que le inspiró.
En una de esas veces el Ministro de Industrias orientó la
construcción de un comedor obrero, con las condiciones necesarias para
la conservación de los alimentos, pues era preciso transformar la
realidad que vivía el minero antes de 1959, en verdad infrahumana,
precisó.
La mina de El Cobre fue para Nanito parte de su vida, aunque de
ella guarda malos recuerdos pues con solo 14 años comenzó a trabajar
bajo tierra y cobraba un centavo por cada piedra con mineral, cuyo
peso debía ser de una libra y contener el grado de cobre exigido por
los dueños.
Aunque cerró en el año 2001, luego de más de cuatro siglos de
explotación, la sigue queriendo y confiesa que tiene su mente puesta
en ella a diario, recordando los buenos momentos que llegaron con la
Revolución, así como también la presencia cercana del Che.
En Santiago de Cuba varios sitios conservan las huellas del
guerrillero como la Universidad de Oriente, la Ciudad Escolar 26 de
Julio y el Conglomerado Industrial 30 de Noviembre, el cual inauguró.