Juventud a prueba de huracanes

Leticia Martínez Hernández

En la demarcación del Consejo Popular de Bacunagua, del municipio pinareño de Los Palacios, una pléyade de muchachos tomó por asalto las calles. Con uniforme verde o azul y machete en mano eliminan cuanta rama o escombro entorpece el transcurrir de la vida allí. Solo llevan unos pocos días y ya el sol marca sus rostros, y en sus manos los rasguños hablan de horas de incesante quehacer. Se trata de una brigada de jóvenes del Ministerio del Interior que pospusieron por algunos días proyectos y tareas para ayudar en tierra vueltabajera.

Foto: Yordanka AlmaguerJóvenes del Ministerio del Interior pospusieron por algunos días proyectos y tareas para ayudar en tierra vueltabajera.

Desde bien temprano salieron de La Habana. La misión: compartir el trabajo que por estos días es arduo en todo el país. El mejor estímulo: las carencias acaecidas luego del paso de dos endemoniados huracanes. Son veinte jóvenes pertenecientes a la Policía Nacional Revolucionaria, la Brigada Especial Nacional y la Logística del MININT, que serán relevados semanalmente por otros tantos hasta que no quede huella del desastre, no solo en Pinar sino en todas las provincias golpeadas.

Según afirma el mayor Jorge Gómez Ravelo, primer instructor de la Sección UJC de la Dirección Política, estaban listos para auxiliar desde el paso de Gustav; la llegada de Ike retrasó el refuerzo al tiempo que intensificó los daños. Lo que sí no varió fueron los deseos de socorrer.

Al frente de este equipo va Chaluja, o mejor, el primer teniente Yaser Cruz Chaluja, un muchacho de baja estatura que se pierde entre brigadistas y vecinos. Brinda solo unos minutos de la jornada para conversar. "Estamos cortando árboles derribados y recogiendo escombros. Los vecinos nos llaman y nos piden que cortemos y saquemos de sus patios las grandes ramas que ellos no pueden mover. Llegamos siempre sobre las siete de la mañana y estamos hasta las cuatro de la tarde. En un día acopiamos alrededor de diez camiones de escombros. Qué decir de los vecinos, una ayuda mínima basta para el más sentido agradecimiento".

Entre los pobladores de Bacunagua, Feliciano Díaz López retribuye con especial énfasis. Es un hombre ciego que perdió su casa, y sus hijos le construyeron una pequeña vivienda al lado. Allí, sentado en la puerta y esperando la segura ayuda de materiales para construir, corresponde por ahora la entrega de los jovencitos, quienes en poco tiempo desmontaron su patio de árboles secos. En la casa contigua Lázara Cruz y Arelys Martínez elogian la seriedad de los muchachos. No faltan vasos de agua y tazas de café para enfrentar el duro quehacer y el sol, hasta alguna que otra invitación a comer refleja el agradecimiento de la comunidad.

Preguntando por el que más trabaja llegamos hasta José Miguel Oliva, primer suboficial de la Brigada Especial Nacional, quien asegura que el objetivo más importante es terminar la tarea diaria para comenzar la otra jornada. "Vinimos a trabajar y no a mirar los desastres". Afirmaciones como esa hablan de una juventud cubana a prueba de huracanes.

 

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