Al menos 30 civiles afganos
murieron durante un reciente ataque de la Fuerza Aérea de Estados
Unidos, en lugar de los siete admitidos inicialmente por los
ocupantes, admitieron hoy funcionarios del Pentágono.
Según fuentes castrenses acogidas al anonimato, a semejante
conclusión llegaron investigadores norteamericanos encabezados por el
general Michael Callan.
En el bombardeo del 22 de agosto último a la aldea de Azizabad, en
la occidental provincia de Herat, perecieron mujeres y niños,
calcinados por la embestida de un avión AC-130, dijeron los militares
citados por el diario The New York Times.
Entonces, mandos estadounidenses presentes en la nación
centroasiática aseguraron que el lugar era un supuesto recinto de los
talibanes, además de minimizar la cifra de víctimas entre la población
local.
Por su parte, autoridades de Afganistán insisten en atribuir 90
muertos al ataque, dato validado por personal de las Naciones Unidas
que recorrió la zona azotada.
El bombardeo de Azizabad destapó un nuevo capítulo en las tensiones
entre Kabul y la Casa Blanca, ocasionadas por la frecuente pérdida de
vidas civiles como resultado de incursiones aéreas del Pentágono.
Los raids tienen como objetivo frenar el creciente accionar de la
resistencia afgana, estrategia considerada errónea por expertos
norteamericanos, quienes reclaman más tropas terrestres para lidiar
con la escalada insurgente