.—
El extraño caso de la desaparición y posterior muerte de al menos 23
jóvenes colombianos volvió hoy a la palestra ante evidentes
contradicciones entre el presidente Álvaro Uribe y la Fiscalía
General.
La víspera, el mandatario aseguró públicamente que según informes
de la Fiscalía y Medicina Legal, los jóvenes no fueron ajusticiados,
como temen los familiares y organizaciones de derechos humanos.
Aseguró que los fallecidos cayeron en combate con las fuerzas
militares, y que estaban involucrados en actividades delincuenciales y
que su muerte ocurrió un mes después de su desaparición.
Sin embargo, el Fiscal General, Mario Iguarán, aclaró
posteriormente que todavía se investiga y que esa instancia de
justicia no puede afirmar o descartar si fueron muertos en combate o
asesinados.
Añadió que Medicina Legal tampoco puede asegurar que estas personas
murieron en un enfrentamiento con el Ejército, pues a esa conclusión
deben llegar los jueces.
Iguarán dijo que lo único claro es que fueron eliminados por
fuerzas militares, tal como lo aseguró el Ejército y que fueron
reclutados, pero aún no se sabe por quién.
El extraño caso salió a la luz a mediados de septiembre pasado
cuando se reveló el hallazgo de los cadáveres de 11 jóvenes
procedentes de barrios humildes de esta capital y del vecino municipio
de Soacha, reportados como desaparecidos.
El hecho de que todos fueran dados como muertos en combate por las
fuerzas militares, ha puesto en entredicho a los cuerpos armados,
señalados como posibles responsables de "falsos positivos".
Así se denomina a aquellos casos de civiles que han muerto a manos
de los soldados y que luego son presentados como guerrilleros o
paramilitares caídos en enfrentamientos armados.
La preocupación se multiplicó en la medida en que aumentó el número
de víctimas, pues de 11 señaladas al principio, la cifra pasó a 23,
todas encontradas en el municipio de Ocaña, en el norteño departamento
de Santander.
Sin embargo, la alcaldía de ese municipio informó posteriormente
que en lo que va del 2008 al menos 100 cuerpos no identificados fueron
llevados a esa localidad desde zonas colindantes y reportados como
muertos en enfrentamientos entre militares y grupos ilegales.