Víctor Mesa, estelar ex jardinero de numerosos equipos Cuba de
béisbol, y manager de la novena de Villa Clara durante ocho
temporadas del patio partió hacia México para cumplir compromisos
deportivos en ese país.
El exitoso manager cedió las riendas del conjunto a Eduardo
Martín Saura, quien en la década del 80 del pasado siglo dirigió a
los villaclareños y se alzó con el título de campeón nacional en
1983.
Mesa dejó su huella como timonel de la selección naranja, ya que
en ocho series fue el único técnico de la pelota insular con más de
50 victorias por campaña, a lo que sumó la inclusión del equipo en
igual número de postemporadas consecutivas.
En el béisbol del patio sus resultados más sobresalientes fueron
los subtítulos en la 43 y 44 serie, además de ser el mentor más
exitoso en sus ocho primeras temporadas en series nacionales y el
decimosexto de por vida con un total de 447 victorias y 282
derrotas.
La pericia del show Mesa, como se le conoció desde su época de
jugador activo, rebasó el contexto nacional, ya que bajo su tutela
se conquistó la presea de bronce en el Mundial Juvenil de Canadá
2000, y el oro en calidad de invicto en el torneo de Rótterdam,
Holanda 2007.
A propósito de Rotterdam, fue la última competición ganada por
una selección cubana sin conocer la derrota.
La carrera como director técnico de Mesa también tuvo liderazgos
negativos, entre los que sobresale el hecho de ser el líder en
expulsiones entre los managers activos y de por vida dentro de las
Series Nacionales, y el único expulsado discutiendo las reglas del
juego, cuestión sustentada en su explosividad, la cual en más de una
ocasión le jugó una mala pasada.
Con 48 años de edad, tratará de trasmitir sus conocimientos a un
equipo de la liga de la costa pacífica del béisbol azteca, e
incrementar su palmarés, que también incluyó en tiempos de pelotero
activo la corona de bateo en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.