Las tareas que allí se desarrollan para rehabilitar el cacao, uno
de los renglones agrícolas más dañados por el Ike en ese municipio y
en la provincia, están matizadas por la solidaridad entre
productores y formas de producción, la incorporación de jóvenes al
trabajo y el buen aprovechamiento de la jornada.
Entre la docena de hombres que cooperan con Aquiles en el corte
de los árboles derribados sobre el cacao, en la limpia y
rehabilitación de las plantaciones y en el restablecimiento de la
sombra, se distinguen, por su juventud, Noilbel Zúñiga (18 años) y
Yainier Guilarte (19). Ellos aseguran tener edad suficiente para
estar hoy donde su comunidad y el país más lo necesitan. También
asisten al productor sanluisero integrantes de la Cooperativa de
Producción Agropecuaria Lázaro Peña, de la Unidad Básica de
Producción Cooperativa Ernesto Che Guevara y de la Cooperativa de
Crédito y Servicios Wílber Galano.
La salvación rápida de mi finca, con 6,6 hectáreas dedicadas al
cacao, hubiese sido imposible sin este apoyo, sin esta dedicación,
afirmó quien es considerado uno de los más sobresalientes cacaoteros
del país.
Ignacio Lobaina, especialista de la Delegación Municipal de la
Agricultura, asegura que la cooperación entre productores y formas
de producción es parte de la estrategia de los baracoenses para
restañar en el menor tiempo posible los perjuicios al sector, en
especial al cacao.
El huracán Ike dañó 4 700 hectáreas del cultivo en la provincia y
5 700 quintales de cacao en pulpa. De esos totales 4 155 hectáreas y
4 587 quintales, corresponden a Baracoa, principal productor
nacional.
Mientras algunos cacaoteros estiman en un 30% la reducción de la
cosecha para el año entrante, productores como Rolando Yácer, el
mejor del país en la última década, no renuncian a la entrega de un
solo quintal de los comprometidos para el año en curso.
Optimista como siempre, aseguró que "no hay de qué lamentarse,
pues la naturaleza nos quita y nos da, y ya nos está dando una buena
floración en las plantaciones, al menos en mi CCS René Gamboa, de La
Poa de Sabanilla.
"Mi meta —sentenció el reconocido cosechero—a es sembrar tres
plantas por cada una perdida."