.— Cada metro cúbico de lodo
que se recoge de las calles de Gonaive hace más visible la tragedia
haitiana: alrededor de mil personas perecieron en agosto y
septiembre por el embate de dos ciclones.
Otras 500 sufrieron heridas de pronóstico diverso, lo que
complica la situación dada la escasez de camas en los hospitales
para atenderlas.
Los cadáveres contados hasta el presente suman casi 800, mientras
las estadísticas dan como desaparecidas a 310 personas, cuyos restos
es más que probable que estén sepultados bajo toneladas de lodo y
piedras.
Las cifras fueron confirmadas por fuentes de la Defensa Civil,
cuyos miembros se multiplican para atender las demandas de cientos
de miles de personas que lo han perdido todo.
Alimentos, agua potable, algo en que dormir y útiles para tratar
de reorganizar sus vidas rotas, son las principales necesidades de
los damnificados, acorde con ese ente.
Los efectos de los ciclones Hanna e Ike traspasan incluso las
fronteras con República Dominicana, donde las autoridades temen una
oleada de refugiados.
El punto más crítico está en Gonaive, donde casi la tercera parte
de la población perdió todo o gran parte de sus pertenencias y están
a merced de los elementos y de los acontecimientos.
Otra gran inquietud es el reinicio de la vida, para lo cual son
necesarios cuantiosos recursos monetarios que no están disponibles,
mientras la ayuda internacional, en momentos de crisis económica
mundial, es cada vez más una quimera.
La incapacidad del gobierno para enfrentar la situación es
evidente, dada la fragilidad de las estructuras y la situación de
ruina de la economía nacional, otro factor que anuncia la
prolongación de la tragedia.
Este panorama se repite para 165 mil 335 familias asentadas en la
zona de desastre, lo que equivale a más de 800 mil personas cuyo
destino es incierto, acorde con datos oficiales.
Otra interrogante es cómo se va a solucionar el problema de las
más de 22 mil casas destruidas por la furia de los huracanes o,
siquiera, con qué van a ser reparadas las casi 85 mil que sufrieron
daños de diversa magnitud.